La cena es, para muchas personas, uno de los momentos más importantes del día, ya que permite compartir en familia o, en el caso de quienes viven solos, disfrutar de un plato agradable y relajarse. Sin embargo, hay dos aspectos clave a tener en cuenta: no cenar demasiado tarde y elegir con cuidado los alimentos, ya que algunos pueden provocar molestias o incluso pesadillas.
Según la doctora Rybel Wix, especialista en Neurofisiología Clínica de la Unidad del Sueño de HM Hospitales (España), el sueño se ve afectado cuando comemos en exceso o ingerimos alimentos difíciles de digerir antes de acostarnos. “Mientras el intestino está activo y procesando comidas copiosas, grasas, ricas en azúcares o muy condimentadas, el organismo concentra más energía en la digestión que en el descanso”, explicó.
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La importancia de una cena ligera
Los expertos recomiendan que la cena sea liviana y se realice al menos dos o tres horas antes de dormir, para dar tiempo al sistema digestivo a completar su tarea. Cenar ligero no implica comer poco, sino elegir un menú fácil de digerir que no sobrecargue el estómago.
Wix señala que la digestión y el sueño compiten por los recursos del cuerpo. Cuando el aparato digestivo trabaja en exceso durante la noche, la calidad del descanso disminuye. Por eso, aconseja optar por cenas sencillas, de fácil digestión, y respetar un intervalo prudente entre la última comida y la hora de dormir.
Alimentos que pueden favorecer pesadillas
Algunas comidas aumentan el riesgo de tener sueños agitados, sobre todo si se consumen poco antes de acostarse. Un estudio del Centro de Investigación Avanzada en Medicina del Sueño de Montreal identificó a los lácteos (leche, queso, yogur, helados), los dulces y los alimentos picantes como los principales responsables.
“La ingesta de lácteos puede causar gases, dolor abdominal o hinchazón en personas con intolerancia a la lactosa, lo que interrumpe el sueño y favorece la aparición de pesadillas”, señaló Wix. Además, los alimentos picantes elevan la temperatura corporal, estimulan el metabolismo y alteran la estructura del descanso, lo que incrementa la probabilidad de tener sueños más intensos y perturbadores.
Qué alimentos ayudan a dormir mejor
Para promover un descanso de calidad, la especialista recomienda priorizar:
- Frutas como bananas, cerezas, kiwis, piña, ciruelas y aguacate, ricas en triptófano, magnesio y potasio.
- Verduras, especialmente de hoja verde (espinacas, kale, berros, lechuga), además de espárragos, brócoli, zanahoria y remolacha, que aportan magnesio, ácido fólico y carotenos.
- Infusiones de hierbas como té de tilo, pasiflora o melisa, con propiedades relajantes que facilitan conciliar el sueño.
- Frutos secos, huevos, cereales integrales y pescado azul, fuentes de omega-3 y vitamina D, que favorecen la calidad del descanso.
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Con información de TN.-




