Una gran tragedia es la que atraviesa nuevamente Argentina por la falta de salud mental. En esta oportunidad se trata de Eun Hye Ku, 47 años de edad, quien atrevaesaba un cuadro depresivo según sus familiares pero además debía lidiar con el estrés que le generaba el hecho de que su hijo de 13 años de edad, fuese diágnosticado con autismo.
Dicen que ella caminaba por las veredas de Galicia al 900 (capital federa de Argentina) con paso apurado, el rostro cansado y un fox terrier gris que la acompañaba en sus paseos diarios. A veces, su hijo, un adolescente de 13 años diagnosticado con autismo la seguía a unos pasos. Vivían desde hacía casi una década en el barrio porteño de Caballito cuando llegaron desde Corea del Sur. Anteayer a las 21, ambos fueron encontrados muertos en su departamento. Y con ellos, algo se quebró en la rutina de un barrio que hasta hace poco se sentía seguro. La conmoción fue total. Los cuerpos fueron encontrados por el hermano de Ku, después de varios intentos fallidos por comunicarse con ella.
Alarmado, decidió entrar en el departamento situado en un edificio de Galicia 919. Adentro lo esperaban dos escenas dramáticas: Ku tenía una bolsa en la cabeza y un cable atado al cuello. El cuerpo del adolescente también yacía en el suelo, con una remera desgarrada a la altura del cuello.
Tras el hallazgo de los cuerpos, el hermano hizo la denuncia y personal de la Comisaría Vecinal 6A de la Policía de la Ciudad se dirigió al lugar.
Para quienes conocían a Ku, la noticia fue devastadora, pero no del todo sorprendente. “Se la notaba superada. Siempre colorada, nerviosa, muy estresada”, contó Pablo, un vecino a la nacion.
La mujer criaba sola a su hijo con autismo en condiciones muy exigentes. Su esposo se quedó en Corea del Sur. “El chico tenía un autismo importante. Era una situación muy difícil para ella. El padre no estaba. Se notaba la presión que tenía. Se ocupaba de todo sola, era extremadamente estresante para ella”, agregó.
La mujer también enfrentaba problemas de salud: sufría de depresión y tenía dificultades respiratorias. Su círculo más cercano afirma que nunca recibió contención suficiente. “Eran muy buena gente, pero muy sufridos. El nene lloraba, se sentía muy mal. La mamá no sabía qué hacer. Gritaba por su problema, no porque lo trataba mal”, advirtió Marta, otra vecina, a la nacion.
La investigación para intentar reconstruir las muertes quedó a cargo del fiscal nacional en lo Criminal y Correccional Alejandro Orfila. Hasta ahora, la Policía de la Ciudad no encontró indicios de robo. La principal hipótesis, hasta el momento, es la más angustiante: que Ku, abrumada por la situación, habría asesinado a su hijo adolescente y luego se habría quitado la vida.
“En principio, estaría descartado el robo como móvil. No había signos de violencia en la puerta ni desorden. El hermano declaró que ella estaba muy deprimida”, indicaron fuentes judiciales a la nacion.
El cuerpo forense trabaja ahora sobre las autopsias para confirmar la mecánica exacta de las muertes.




