Con música, sabores, danza y encuentro, la asociación civil Alianza por Venezuela organizó en el Centro Venezolano Argentino Araguaney un Arepazo Patrio para conmemorar los 214 años de la firma del Acta de Independencia de Venezuela.
Durante la actividad, se rindió homenaje a la historia independentista venezolana a través de expresiones culturales. La jornada incluyó bailes de joropo, cantos de pilón, relatos sobre el origen de la arepa y una charla sobre la historia del maíz.
“El 5 de julio es un día de conmemoración, de reflexión y, sobre todo, de reafirmar nuestra voluntad de seguir luchando por la libertad, la dignidad y el bienestar de todos los venezolanos”, expresó Liset Luque, presidenta de Alianza por Venezuela, durante su discurso.

“A 214 años de la firma de nuestra independencia, ese legado sigue vivo en cada rincón de nuestra tierra y en cada uno de los venezolanos que, desde el país o desde el exilio, no dejamos de soñar con una Venezuela libre y próspera. La historia nos ha enseñado que la libertad no es un regalo que se recibe una vez y se olvida, sino una lucha constante que debe defenderse todos los días. La independencia no es solo un hecho del pasado, sino una misión vigente. Porque la independencia de Venezuela no estará completa mientras haya un solo venezolano que no pueda vivir con dignidad en su propia tierra”, agregó.
Luque hizo énfasis en el rol de la diáspora: “En ese camino hacia la libertad, quienes hemos tenido que emigrar también asumimos una tarea fundamental: preservar nuestra cultura y nuestras tradiciones. A quienes han dado su vida por esta causa, a quienes desde dentro o fuera de Venezuela siguen luchando, y a quienes mantienen viva la llama de la libertad en sus corazones, les decimos: Venezuela sigue viva”.
Integración cultural
El Arepazo Patrio incluyó una representación artística de las piloneras, a cargo de la Agrupación Aguaitacaminos y el Estudio de Danzas TAGOPI, así como una charla con representantes de una empresa reconocida de harina de maíz, quienes explicaron cómo la migración venezolana ha diversificado la producción en Argentina.
«La arepa para nosotros es importante, no es un producto más, por lo que implica para ustedes estar en un país que no es el de ustedes. Este es nuestro granito de harina para que ustedes puedan sentirse más cerca de sus costumbres estando en Argentina», expresó Gabriel Gerosevich, gerente de Ventas de la marca.

El encuentro celebró el intercambio cultural y el amor que ha surgido entre la arepa y el mate. Un momento especialmente emotivo fue la dramatización realizada por una pareja conformada por un venezolano y una argentina —quienes esperan un bebé en camino—, que explicaron cómo la arepa se ha convertido en «un sentimiento, que representa la nostalgia por nuestro país y nos recuerda el amor de nuestras madres», y rememoraron la tradicional canción de cuna «Arepita de manteca».
Alé Yánez, coordinadora de Cultura de Alianza por Venezuela, afirmó que «en cada nota de un cuatro, en cada baile de joropo, en cada arepa que preparamos, está nuestra historia, está nuestra Venezuela. Aunque estemos lejos de nuestra patria, la cultura sigue siendo el hilo que nos une y una forma de mantener viva a Venezuela”.
Durante la jornada se vendieron arepas, tequeños, bebidas y postres típicos venezolanos, a beneficio del sostenimiento y desarrollo de las actividades del Centro Venezolano Argentino Araguaney, que trabaja por la integración y el bienestar de la comunidad migrante en Buenos Aires.
Prensa Alianza x Vzla.-




