Un informe médico filtrado y citado por el New York Post confirmó que la boxeadora argelina Imane Khelif posee cromosomas masculinos. A pesar de ello, el Comité Olímpico Internacional (COI) permitió su participación en los Juegos Olímpicos de París 2024, donde obtuvo la medalla de oro en la categoría femenina, superando a sus competidoras.
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Este caso ha reavivado el debate sobre la elegibilidad en el deporte femenino, especialmente ante la decisión de que Khelif y los demás participantes de la Copa de Boxeo de Eindhoven deberán someterse a pruebas cromosómicas. Estas evaluaciones, comunes en el deporte olímpico durante gran parte del siglo XX, fueron abandonadas en los años 90 debido a su ambigüedad y controversia científica.
Ahora, los boxeadores mayores de 18 años de edad deberán realizarse una prueba genética de reacción en cadena de la polimerasa (PCR), diseñada para determinar el sexo biológico mediante la detección de material cromosómico a través de un hisopo bucal o una muestra de sangre.
Esta medida está en línea con las restricciones impuestas por World Athletics, que prohíbe la participación en categorías femeninas de atletas transgénero que hayan realizado la transición de hombre a mujer. La entidad argumenta que su inclusión podría representar una ventaja competitiva injusta frente a mujeres nacidas biológicamente como tales.
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Con Información de ntelemicro.com.-




