Minutos después de su elección, el nuevo Papa saludó por primera vez a los fieles reunidos en Roma. A diferencia de Francisco, quien optó por lucir únicamente la sotana blanca, León XIV apareció con una vestimenta más tradicional y solemne, destacándose por la sotana roja con bordados dorados.
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En detalle, el Pontífice vistió la clásica sotana blanca de algodón, ceñida con una faja de seda moaré blanca con flecos dorados, y un roquete de lino encima. Sobre ello, llevó la muceta roja, símbolo de autoridad papal, adornada con la cruz pectoral.
También lució el solideo blanco en la cabeza y la estola roja con bordados dorados sobre los hombros, que representa la consagración sacerdotal. En su mano, no faltó el anillo del pescador, emblema de su autoridad como sucesor de San Pedro.
Según el protocolo vaticano, los colores rojo y dorado reflejan la disposición al martirio y el firme compromiso del Papa con la Iglesia.
Los sastres del Papa
Las vestimentas papales son elaboradas tradicionalmente por los prestigiosos sastres Gammarelli de Roma, una casa fundada en 1798. Como es costumbre, preparan tres sotanas de distinto tamaño —grande, mediana y pequeña— para que, al momento del anuncio, el nuevo Papa pueda salir vestido de blanco al balcón de la Basílica de San Pedro, sin importar su complexión.




