Todo el personal involucrado en la organización del cónclave para elegir al nuevo papa —ya sea eclesiástico o laico, desde ceremonieros hasta ascensoristas— prestará juramento de guardar absoluto secreto sobre todo lo que ocurra, este lunes 5 de mayo.
A partir del miércoles 7 de mayo, quienes participen en el cónclave, previamente aprobados por el cardenal camarlengo y los tres cardenales asistentes según lo estipulado en la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis, deberán prestar y firmar el juramento a las 17:00 horas (15:00 GMT) en la Capilla Paulina.
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La medida alcanza al secretario del Colegio Cardenalicio, al maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, a los ceremonieros, así como a médicos, enfermeras, ascensoristas del Palacio Apostólico, personal de comedor y limpieza, floristas, servicios técnicos y miembros de la Guardia Suiza Pontificia encargados de la vigilancia en las inmediaciones de la Capilla Sixtina.
Tras ser instruidos sobre el significado del juramento, todos deberán pronunciar y firmar la fórmula prescrita ante el camarlengo, Kevin Joseph Farrell.
Un acto privado y solemne
El compromiso de confidencialidad significa que nunca podrán revelar lo que vean o escuchen. La fórmula del juramento, que se realizará en privado —lejos de cámaras y periodistas— es solemne y su incumplimiento conlleva la excomunión.
“Prometo y juro observar absoluto secreto con cualquiera que no forme parte del colegio de cardenales electores, y esto a perpetuidad, a menos que reciba permiso especial expresamente dado por el nuevo pontífice elegido o por sus sucesores, sobre todo lo relacionado directa o indirectamente con la votación y el escrutinio para la elección del sumo pontífice”, establece el juramento.
Además, los participantes se comprometen a abstenerse de usar cualquier medio de grabación, audición o visualización sobre lo que ocurra en el Vaticano durante el proceso electoral, en particular respecto a las operaciones vinculadas a la elección.
El inicio del cónclave
Los cardenales harán su juramento el 7 de mayo por la tarde, al ingresar a la Capilla Sixtina. Una vez jure el último de los electores, el maestro de las celebraciones papales, Diego Ravelli, pronunciará las palabras que marcarán el inicio oficial del cónclave: “Extra omnes” (“todos fuera”), y se cerrará con llave la puerta del lugar.
El cardenal Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia durante 40 años, ofrecerá a los electores la segunda meditación prevista por la Constitución. Tras su reflexión, Cantalamessa y Ravelli abandonarán la Capilla Sixtina, y los cardenales procederán a la primera votación.
El cónclave será presidido por el cardenal Pietro Parolin, dado que el decano, Giovanni Battista Re, cuenta con 91 años de edad y no podrá asumir ese rol.



