Tras décadas de encubrimiento de abusos sexuales contra niños por parte de sacerdotes, la Iglesia católica ha llevado el tema al centro del cónclave que elegirá al sucesor del papa Francisco. El pontífice, fallecido la semana pasada, enfrentó este problema con mayor determinación que cualquier otro en la historia reciente de la Iglesia.
El proceso de elección del nuevo papa comenzará el 7 de mayo en la Capilla Sixtina, a puerta cerrada. Los cardenales han colocado el abordaje de los abusos sexuales entre los principales desafíos para el próximo líder de la Iglesia, junto con la evangelización y las relaciones interreligiosas, según informó el Vaticano en un comunicado.
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«Aplaudimos que los cardenales reconozcan que poner fin a la crisis de abusos debe ser una prioridad para el próximo papa», declaró a AFP Anne Barrett Doyle, codirectora de la ONG estadounidense Bishop Accountability, que documenta casos de violencia clerical. «La Iglesia, a través de sus parroquias, escuelas, hospitales y orfanatos, cuida de decenas de millones de niños. La obligación más sagrada del próximo papa debe ser protegerlos del abuso. Su seguridad, así como la autoridad moral de la Iglesia, están en juego», añadió.
Francisco y su enfrentamiento contra los abusos sexuales
Cuando Francisco asumió el pontificado en 2013, la Iglesia estaba sumida en una grave crisis de credibilidad tras una avalancha de denuncias. Uno de los momentos clave de su gestión ocurrió en 2018, durante un viaje a Chile: inicialmente defendió a un obispo acusado de encubrimiento, pero luego reconoció haber cometido «graves equivocaciones», un hecho inédito para un papa, y forzó la renuncia de todos los obispos chilenos.
También actuó con firmeza contra el cardenal estadounidense Theodore McCarrick, quien fue encontrado culpable de abuso sexual por un tribunal vaticano. McCarrick falleció a principios de este mes en Estados Unidos, a los 94 años.
Reformas en la gestión de denuncias
En 2019, Francisco introdujo reformas significativas: eliminó el secreto pontificio en casos de abuso sexual infantil, permitiendo que denuncias, testimonios y documentos de juicios internos pudieran ser entregados a la justicia civil, aunque sin imponer la obligación de hacerlo.
Mediante el decreto Vos Estis Lux Mundi («Ustedes son la luz del mundo»), el papa argentino hizo obligatorio en toda la Iglesia reportar sospechas de agresión sexual, acoso o encubrimiento dentro de la jerarquía eclesiástica. Sin embargo, las víctimas siguieron señalando que los sacerdotes no estaban obligados a informar a las autoridades civiles, a menos que las leyes del país lo exigieran.
«La norma no garantiza transparencia pública ni implica informar automáticamente a las fuerzas del orden», cuestionó Barrett Doyle. Además, el secreto de confesión siguió siendo inviolable.
Exigen acciones concretas
«Lo que necesitamos del próximo papa es acción real, no más retórica», insistió Barrett Doyle, quien pidió la publicación de los nombres de todos los sacerdotes culpables según el derecho canónico y la expulsión automática del ministerio para quienes hayan abusado de menores.
La organización SNAP, que agrupa a víctimas de abusos, advirtió en febrero de 2025 que el Vaticano sigue ocultando documentos sobre casos de abuso y consideró insuficiente la obligatoriedad de las denuncias internas.
Tanto SNAP como Bishop Accountability centran ahora su atención en la elección del nuevo papa. Barrett Doyle incluso viajó a Roma para presentar sus demandas, y SNAP lanzó el sitio web ConclaveWatch.org para monitorear el historial de los cardenales en el manejo de abusos sexuales.
«Los últimos tres papas han encubierto abusos del clero. No podemos permitirnos un cuarto», advirtió SNAP.




