Luego que se conociera la terrible noticia de la venezolana Ángela Molina Romero, de 41 años de edad, quien fue arrollada por el subte en la estación Medrano de la linea B y por lo cual debieron amputarle la pierna derecha, se confirmó que el martes fue sacada de la Unidad de Terapia Intensiva (UTI) donde permaneció cinco días, sin embargo, permanecerá internada en el Hospital Durand.
El Ministerio de Salud de la ciudad le confirmó a Clarín que fue derivada a la unidad de traumatología para seguir con el tratamiento correspondiente. “Clínicamente se encuentra estable y deberá seguir internada por precaución. También interviene un equipo multidisciplinario, entre ellos uno de salud mental”.
El suceso se mantiene en investigación judicial y se están recopilando las pruebas. El abogado de la familia de la víctima, Guido Karp, declaró que llegarán «hasta las últimas consecuencias porque detrás de cada víctima hay una familia, una vida truncada, y una sociedad que merece justicia”.
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Karp también evaluó que las pruebas periciales, entre otras, serán de vital importancia para dilucidar la cuestión. Según los testimonios recolectados, menciona que cuando Molina fue arrastrada por el subte, comenzó a rodar y a golpearse por el andén e intentó cubrirse la cabeza, pero al llegar al final del túnel, cayó entre la formación y el andén lo que produjo la pérdida de su miembro inferior.
¿Por qué no se activaron los mecanismos de seguridad que impiden el movimiento del subte? “Será materia de investigación. En un principio, en base a los testimonios recolectados, considero que la empresa no efectuó los protocolos necesarios para garantizar la seguridad de mi representada y de los pasajeros en general. Hay una cuestión de impericia por parte de la compañía», analizó ante la consulta de este medio.
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Por su parte, Emova, empresa que se encarga de la concesión de la red de subtes, indicó en un comunicado que a raíz del episodio «se activaron los protocolos correspondientes, donde intervino para su asistencia, personal de Emova, bomberos y luego el SAME».
Allegados a la víctima, dicen que se debe hacer justicia con una indemnización debido a que Molina Romero no podrá trabajar más por su situación.
Como se comentó anteriormente, la vida de la venezolana ha estado marcada por tragedias, ya que es sobreviviente del deslave de Vargas en 1999 y tanto ella como su mamá lo perdieron todo.