El sexo es una búsqueda de placer, y dentro de esa exploración, existen prácticas alternativas que rompen con la rutina en las relaciones de pareja. Una de ellas es el Shibari, que ha vuelto a ser tema de conversación gracias a la popularidad de la serie erótica que arrasa en Netflix.
El BDSM (Bondage, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo) ha dejado de ser un tema tabú para convertirse en un tema recurrente entre jóvenes y adultos, mucho más de lo que se imagina. Al igual que ocurrió con la saga «Cincuenta Sombras de Grey», el tema ha resurgido con fuerza con la segunda temporada de Perfil Falso, una serie colombiana protagonizada por la actriz mexicana Carolina Miranda y el modelo venezolano Rodolfo Salas.
Más allá del suspenso, las tensas tramas y las escenas sexuales, la serie sube la temperatura en ciertos episodios, cuando Angela (Manuela González), la millonaria heredera de un imperio, se convierte en amante de un exfutbolista (interpretado por Claudio de la Torre), quien vive en el exclusivo barrio Riviera Esmeralda. En su lujosa casa, tiene un espacio dedicado a la práctica del Shibari.
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¿Qué es el Shibari?
El Shibari es un arte ancestral japonés que consiste en atar con cuerdas, creando formas y figuras que comunican sensaciones y emociones. Su origen se remonta a finales de la era Edo, cuando se utilizaba como método de aprisionamiento y tortura de prisioneros de guerra. Sin embargo, fue a principios del siglo XX cuando el pintor y fotógrafo Ito Seiu transformó esta práctica en una forma de expresión erótica, adaptándola a fines sexuales. Fue el primero en publicar libros y fotografías explícitas sobre el Shibari.
Hoy en día, el significado de esta práctica varía según la persona que la practique. Mientras algunos lo asocian directamente con el erotismo y el sexo, otros lo ven como una forma de terapia, liberación, sanación e incluso calma.

Los acuerdos previos y el consentimiento
Antes de practicar Shibari, es fundamental que haya un contrato y un consenso claro entre las partes involucradas. Existen tres principios básicos: SSC (Sensato, Seguro y Consensuado), RACK (Riesgo Asumido y Consensuado para prácticas de Kinky) y CCC (Compromiso Compasivo Consensuado). Es vital que ambas partes tengan la libertad de decidir y puedan revocar su consentimiento en cualquier momento, incluso en medio de la sesión.
Las cuerdas y las ataduras
El Shibari se realiza con cuerdas artesanales de yute, que suelen tener 8 metros de largo y 6 milímetros de diámetro. También existen cuerdas especializadas para decorar estructuras, realizar mordazas o atar el rostro y cabello.
La práctica erótica de las ataduras busca resaltar la figura del cuerpo, enfatizando las curvas y creando una contorsión erótica que intensifica la conexión emocional y sensual.

La experiencia erótica del Shibari
El proceso del Shibari es sensual y amoroso. Generalmente, el hombre desliza las cuerdas sobre el cuerpo de la mujer, realizando nudos y giros hasta inmovilizarla. Una vez inmovilizada, comienza el juego de vulnerabilidad, en el que la persona atada puede recibir masajes eróticos, sexo oral o incluso penetración, concentrándose exclusivamente en el placer que está recibiendo.
Aunque esta práctica se ha popularizado enormemente en tiempos recientes, convirtiendo a sus expertos en celebridades del mundo del sexo secreto, también existen versiones caseras o para principiantes, que son capaces de reavivar esa chispa dormida en la relación.
Cómo aprender Shibari
El Shibari es una práctica compleja que se debe aprender bajo la supervisión de expertos. En las clases, se enseñan los nudos de manera progresiva, supervisando la fuerza de las ataduras y las formas que se realizan para asegurar la seguridad y el bienestar de ambos participantes.
Según Cecilia, una instructora de Shibari, muchas personas aprenden a través de tutoriales, pero estos no enseñan la correcta tensión que debe aplicarse para que sea seguro. El Shibari es una actividad de alto riesgo y es crucial que se realice con conocimiento y cuidado. Un nudo mal hecho o una posición incorrecta pueden generar incomodidad o incluso daño.
En última instancia, el Shibari no es solo sobre ataduras, sino sobre las emociones que se crean. Como Cecilia explica, «La cuerda es un medio para generar emociones, y lo más importante son las sensaciones que se están provocando, no los nudos ni las estructuras».




