El príncipe Harry quedó envuelto en una controversia migratoria en EE.UU. tras las recientes órdenes de deportación masiva emitidas por el presidente Donald Trump.
Según medios británicos, un grupo de expertos conservadores exige la publicación de su expediente de inmigración, argumentando que podría haber mentido sobre su historial de consumo de drogas al emigrar desde el Reino Unido. La presión por acceder a estos documentos amenaza con desatar una batalla legal, mientras Trump advierte que, si se demuestra fraude en su solicitud de visa, tomará medidas.
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En sus memorias Spare (2023), Harry admitió haber consumido cocaína, cannabis y hongos psicodélicos, lo que ha generado dudas sobre la veracidad de su declaración migratoria.
Los solicitantes de visas o tarjetas verdes en EE.UU. deben informar sobre su historial de consumo de drogas y pueden enfrentar graves consecuencias, incluida la deportación, si se descubre que han mentido. Sin embargo, el año pasado un juez federal bloqueó la divulgación de los documentos del príncipe.
Trump, por su parte, criticó duramente a Harry, acusándolo de «traicionar» a la reina Isabel II y afirmando que, de haber sido presidente en ese momento, no le habría concedido protección en EE.UU.
El debate sobre su posible deportación ha cobrado fuerza en los medios estadounidenses, avivando la incertidumbre sobre su futuro en el país.




