En una decisión inesperada, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, retiró a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo elaborada por el Departamento de Estado. La isla había sido incluida nuevamente en 2021 por el expresidente Donald Trump, como una de sus últimas medidas de gobierno.
Cuba ya había estado en esta lista entre 1982 y 2015, hasta que Barack Obama la eliminó como parte de su política de acercamiento al régimen de Raúl Castro. Sin embargo, la exclusión de la lista podría no ser definitiva: si Trump asume nuevamente la presidencia el 20 de enero, podría revertir fácilmente esta medida, según indicó su designado secretario de Estado, Marco Rubio. Rubio declaró que “no tiene duda alguna” de que el régimen de Miguel Díaz-Canel patrocina el terrorismo.
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Implicaciones de la lista negra
Pertenecer a la lista conlleva restricciones económicas, financieras y diplomáticas severas, como la prohibición de exportaciones de armas, el bloqueo de créditos internacionales y limitaciones en el sistema financiero global. Aunque Cuba ya enfrenta sanciones bajo el embargo económico vigente desde la década de 1960, estar en la lista agrava su situación internacional.
Según Robert L. Muse, abogado especializado en sanciones, salir de la lista mejora las posibilidades de Cuba para acceder a financiamiento y facilita transacciones internacionales. Sin embargo, advierte que los bancos podrían ser reticentes a trabajar con la isla, temiendo futuras sanciones.

Impacto en el turismo y la economía
El turismo, una de las principales fuentes de ingresos de Cuba, podría beneficiarse de esta medida. Desde que la isla fue incluida en la lista negra, viajeros de la Unión Europea y otros países perdieron el privilegio de ingresar a EE. UU. sin visado si habían visitado Cuba. La eliminación de esta restricción podría reactivar el turismo, aunque otros factores, como la crisis económica y los apagones, siguen afectando negativamente al sector.
Además, salir de la lista mejora la imagen internacional de Cuba, eliminando el estigma de ser considerada un patrocinador del terrorismo. Esto es especialmente relevante para un gobierno que prioriza proyectar una imagen favorable en el exterior.
Acuerdos adicionales y liberación de presos
La decisión de retirar a Cuba de la lista forma parte de un acuerdo más amplio entre Washington y La Habana, mediado por la Iglesia católica. Además del alivio de sanciones, Estados Unidos se comprometió a revertir medidas impuestas por Trump, como la prohibición de transacciones con empresas controladas por las Fuerzas Armadas cubanas y la activación del Título III de la ley Helms-Burton, que permitía demandar por propiedades confiscadas tras la Revolución de 1959.
Como parte del acuerdo, el régimen cubano liberará gradualmente a 553 presos políticos, incluyendo manifestantes de las protestas de julio de 2021. Según expertos, este gesto podría ser utilizado por Cuba como una herramienta de negociación si Trump regresa al poder y reimpone sanciones.

Un futuro incierto
Aunque la retirada de la lista ofrece a Cuba beneficios económicos y diplomáticos, persisten los desafíos internos y externos. La posibilidad de que Trump revierta las medidas y las condiciones precarias dentro de la isla complican el impacto positivo de esta decisión en el corto plazo.
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Con información de BBC News Mundo.-




