El ex primer ministro británico y periodista Boris Johnson publicará sus memorias el próximo 10 de octubre. En un adelanto exclusivo para el tabloide británico Daily Mail, Johnson rompió el silencio sobre uno de los secretos mejor guardados de la monarquía británica: la salud de la reina Isabel II y las conversaciones privadas que mantuvieron durante sus audiencias semanales.
En su libro, Johnson revela que la soberana padecía cáncer de huesos, enfermedad que finalmente la llevó a la muerte en el Castillo de Balmoral, Escocia. Isabel II falleció el 8 de septiembre de 2022 a los 96 años de edad, tras siete décadas de reinado. Aunque su certificado de defunción indicaba «vejez» como causa de muerte, Johnson ofrece un relato detallado de los últimos días de la monarca en Balmoral, lo que ha suscitado gran interés y especulación.
Johnson, quien renunció formalmente dos días antes del fallecimiento de la reina, decidió compartir lo que hasta ahora había sido un misterio. “Sabía desde hacía un año o más que padecía una forma de cáncer de huesos. Sus médicos temían que, en cualquier momento, su estado pudiera deteriorarse rápidamente”, escribió. A pesar de su enfermedad, Johnson destacó la fortaleza de Isabel II: «Su espíritu seguía intacto. Incluso en medio de nuestras conversaciones, de vez en cuando, su sonrisa brillaba, mostrando esa belleza reconfortante«.
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Este testimonio de Johnson es la primera indicación pública por parte de un exalto funcionario sobre la posible causa del deceso de la reina. Ni el Palacio de Buckingham ni la familia real habían informado sobre la enfermedad de la soberana ni sus ausencias en eventos oficiales. Hasta ahora, Buckingham mantiene su política de no comentar sobre libros que traten sobre la familia real y no ha confirmado ni desmentido las afirmaciones de Johnson.
Johnson no es el primer primer ministro en escribir memorias sobre su tiempo en el cargo y sus interacciones con la reina. Tony Blair, Gordon Brown y David Cameron también lo hicieron, pero sin el nivel de detalle que Johnson ha ofrecido, ya que existe un acuerdo tácito para no revelar el contenido de las audiencias reales.
En 2019, Boris y su esposa Carrie fueron invitados a pasar un fin de semana en Balmoral, un privilegio reservado para pocos. Durante esa visita, se mantuvo el estricto protocolo real. Un ejemplo curioso fue revelado por Carrie en redes sociales: una nota que una mucama había dejado en su almohada indicaba que la reina usaría un vestido azul celeste para la cena, asegurándose de que nadie más vistiera ese color en la mesa.
Johnson, quien fue primer ministro de 2019 a 2022, también recuerda su última audiencia en Balmoral para presentar su renuncia. A su llegada, fue recibido por el secretario privado de la reina, Edward Young, quien le advirtió que el estado de la monarca había empeorado. Durante su encuentro, Johnson notó que Isabel II lucía pálida, encorvada y con moretones en las manos, probablemente debido a tratamientos médicos.
A lo largo de sus memorias, Johnson describe sus audiencias semanales con la reina como “un privilegio” y “un bálsamo”. “Irradiaba tal ética de servicio, paciencia y liderazgo, que uno sentía que, si fuera necesario, moriría por ella”, confesó. «Esa lealtad, aunque primitiva para algunos, está en el corazón de nuestro sistema».
Con estas revelaciones, Johnson se convierte en el primer premier en hablar públicamente de sus encuentros con la reina británica.




