Carlos Iván Suárez.- Gran parte de los más de 200 mil venezolanos que residen en Argentina, muchos han emprendido en la capital, Buenos Aires y otros en pueblos del interior del país, como es el caso de Joseph Farfán y su esposa Bárbara Fantoni, quienes llegaron al país en el año 2019 y desde entonces se han adueñado de Córdoba a través de sus suculentos sabores.
Realmente, este emprendimiento lo iniciaron en 2017, cuando apenas eran novios y vivían en Maracay, estado Aragua, en el centro de Venezuela pero en 2019 salieron hacia Perú donde estuvieron poco tiempo y de ahí siguieron el rumbo hasta la ciudad de Bell Ville, en la provincia de Córdoba.
«Comenzamos a vender el tradicional de leche condensada y como hay pocos venezolanos, nos dirigimos al público argentino que en principio creían que era un postre de leche por el nombre «quesillo», así que los empezamos a ofrecer como flan venezolano»; recuerda entre risas Farfán.
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Las redes sociales y el boca a boca, los dieron a conocer mas al punto que hoy día tienen un stock de entre 20 a 25 quesillos diarios pero además, también preparan mesas de dulces, tortas y mucho más.
«Hacemos quesillos de chocolate, mocca café, entre otros sabores. Tenemos grandes proyectos para expandirnos por todo el país, aunque por ahora hemos recorrido toda la provincia», cuenta orgulloso.
Joseph y Bárbara tienen ahora como centro de operaciones su propio apartamento el cual comparten con sus dos pequeños retoños, «hemos tenido muy buena receptividad aunque no ha sido fácil. En mi caso comparto esta labor con mi trabajo en la alcaldía de Bell Ville pero también aprovecho para ofrecerlos».
Es así, como esta familia emprendedora venezolana se gana la vida y se adueña de los paladares cordoboses desde donde esperan seguir el camino por toda la Argentina.




