Una situación insólita ocurrió el pasado sábado cuando un hombre se presentó espontáneamente en la Comisaría Novena de la localidad mendocina de Guaymallén y confesó haber provocado un incendio de manera intencional en una iglesia porque deseaba quedar detenido.
“En la cárcel me dan de comer”, fue la explicación del joven identificado como Sebastián Walter Cabrera Guardia ante los policías que en ese momento se encontraban de guardia, según publicó el diario local El Sol. Tras la confesión, fue aprehendido de manera preventiva.
Los uniformados constataron que las llamas avanzaban en el interior de la parroquia del Instituto Sagrada Familia, ubicada sobre calle Libertad, frente al edificio de la Municipalidad de Guaymallén.
Casi en simultáneo llegaron al lugar la directora de Cáritas, quien contaba con una llave del establecimiento, y una dotación de Bomberos Voluntarios, junto con personal de Defensa Civil para extinguir el fuego.
Afortunadamente, no hubo heridos como consecuencia del incendio, sino que solo se registraron daños materiales en el interior de uno de los salones de la parroquia.
Con información de TN




