The Economist, desde hace 180 años faro del liberalismo clásico en el mundo, dedicó otro extenso artículo a Javier Milei, a quien en septiembre, en un editorial, había calificado como “un peligro para la democracia argentina”.
En “1843″, la revista de ensayos y reportajes que refiere el año de su fundación, el influyente medio británico se pregunta si este “sex gurú y economista” será el próximo presidente de la segunda mayor economía de Sudamérica y trasunta una visión crítica, incluso alarmista, sobre esa posibilidad. En caso de ser electo, destaca, “Milei sería el primer presidente abiertamente libertario del mundo. Muchos países son hoy liderados por demagogos populistas, pero él podría ser el más raro de todos”.
El reportaje se remonta a la infancia de Milei, a la difícil relación con sus padres –a quien, dice, el hoy candidato solía referir como “progenitores”- e incluso menciona un caso traumático, en el que un enfrentamiento de Milei con su padre llevó al desvanecimiento de su hermana Karina, que debió ser hospitalizada, tras lo cual su madre le reprochó que si Karina moría, sería por su culpa.
De loco bonachón a líder irritable
El artículo también incluye consultas a una vecina del departamento que habitaban los Milei en Villa Devoto, un entrenador y un amigo de la etapa en que Javier jugaba en Chacarita Juniors, quienes lo recuerdan como un “loco” bonachón, a quien no reconocen hoy por su mal carácter y dicen que “se lo comió el personaje”; a Victor Beker, profesor de la Universidad de Belgrano, que lo tuvo como estudiante y lo recuerda como un alumno destacado e incansable, e incluso a Ron Gillespie, de PerPETuate (PET, en inglés, quiere decir “cachorro”), la empresa de “preservación genética” de EEUU a la que Milei envió tejidos de Conan, el mastín inglés que adoraba, y luego de que expertos en genética de la Universidad de California aseguraron que el ADN era idéntico, pagó USD 50.000 por la clonación de los 4 perros que tiene actualmente. Además, paga USD 100 mensuales por la preservación de células de Conan “en caso de que quiera clonar más animales en el futuro”.
Además destaca la fortísima influencia de Milei entre los jóvenes precisando que en un país de 46 millones de habitantes, tiene 7 millones de seguidores en redes sociales, y entre los pobres, entrevistando a Héctor Abel Espinoza, un hombre de 32 años oriundo del norte argentino que en la Villa 31 abrió el bar “Libertad 31″ y recuerda todos los problemas que él y sus padres tuvieron para trabajar como vendedores ambulantes por requisitos burocráticos, algo que le generó “odio” hacia el Estado. Para él, dice, el discurso de Milei fue “instantáneamente atractivo”. Aunque no gane, dice Espinoza, Milei “empezó una discusión que antes no existía”.




