La ola de saqueos y disturbios en Estados Unidos está obligando a grandes marcas a tomar la decisión de cerrar locales en zonas peligrosas del país, debido a que los robos y el crimen organizado en tiendas minoristas ponen en peligro la seguridad de sus empleados y clientes.
La situación quedó en evidencia anteayer, cuando, por un lado, la empresa de supermercados Target anunció la clausura de nueve locales en las principales ciudades del país, mientras que, por el otro, más de 100 adolescentes saquearon comercios en la zona de Central City, en Filadelfia.
El famoso supermercado minorista informó que las tiendas de la ciudad de Nueva York, Seattle, San Francisco y Portland, Oregon, cerrarán a partir del 21 de octubre, en una medida desesperada de los ejecutivos por proteger sus negocios.
Target tomó la “difícil decisión” dado que, dijo: “No podemos continuar operando estas tiendas porque el robo y el crimen organizado en el comercio minorista amenazan la seguridad de nuestro equipo y de nuestros clientes y contribuyen a un desempeño comercial insostenible”, declaró en un comunicado.
La empresa estadounidense, que cuenta con más de 1900 locales en todo el país, lamentó que, a pesar de sus esfuerzos por implementar estrategias para “prevenir y detener el robo y el crimen organizado en las tiendas”, como guardar productos en estantes cerrados, contratar más personal de seguridad o aplicar medidas contra el ciberataque, siguen “enfrentando desafíos fundamentales para operar estas tiendas de manera segura y exitosa”.
Otras grandes empresas tomaron decisiones similares en los últimos tiempos. Nike cerró temporalmente una de sus tiendas en Portland el año pasado tras sufrir varios robos, e informó recientemente que el local quedará cerrado de forma permanente. La cadena de tiendas de lujo Nordstrom clausuró su local de cinco pisos en San Francisco en agosto después de 35 años de funcionamiento, y el CEO de la compañía, Erik Nordstrom, dijo a Bloomberg que las pérdidas por robo en la empresa estaban a un nivel histórico.
Locales de Lululemon, Apple Store y Foot Locker, entre otros, fueron saqueados por este grupo de personas, que en su mayoría usaban máscaras y capuchas para no ser identificadas.
Con información de La Nación




