Altas fuentes del Vaticano confirmaron al portal web de La Nación que la Secretaría para las Relaciones con los Estados del Vaticano recibió en la noche del viernes una “nota verbal”, es decir, un documento diplomático, en el que Nicaragua informó que había decidido cerrar su embajada ante la Santa Sede y pidió al Vaticano hacer lo mismo con su nunciatura en Managua. Como en esa “nota verbal” no se habla de ruptura de relaciones diplomáticas, “formalmente no hay ruptura”, dijeron a la nacion fuentes vaticanas, que admitieron que la situación de todos modos es muy delicada y nadie sabe lo que puede pasar en el corto plazo.
La suspensión de relaciones diplomáticas llegó después de que el Papa pronunció palabras fuertes en una entrevista con el portal web de Infobae publicada el viernes: entonces calificó al régimen de Nicaragua de “una dictadura guaranga”. Además, consideró: “Con mucho respeto, no me queda otra que pensar en un desequilibrio de la persona que la dirige”, en referencia a su presidente, Daniel Ortega. El Pontífice habló así tras una pregunta sobre los ataques a la Iglesia Católica en ese país centroamericano, el reciente destierro de 222 opositores, la expulsión del nuncio, la prohibición de procesiones en Semana Santa y el hecho de que Ortega recientemente hubiera llamado “una mafia” a “los obispos, los curas, los papas”.
“Ahí tenemos un obispo preso, un hombre muy serio, muy capaz. Quiso dar su testimonio y no aceptó el exilio”, dijo el Papa, refiriéndose al obispo de Matagalpa, monseñor Rolando Álvarez, de 56 años, que a principios de febrero se negó a subir al avión que deportó a más de 200 presos políticos a Estados Unidos, considerados “traidores a la patria”.
“Es una cosa que está fuera de lo que estamos viviendo, es como si fuera traer la dictadura comunista de 1917 o la hitleriana del 35, traer aquí las mismas… Son un tipo de dictaduras groseras. O, para usar una distinción linda de Argentina, guarangas. Guarangas”, dijo el Papa, en declaraciones que causaron un terremoto en Nicaragua.
El Vaticano acusó recibo de la“nota verbal” enviada por Nicaragua, con otra “nota verbal” en la que, “con tristeza”, tomó nota de la comunicación diplomática. Y le dio instrucciones al actual encargado de negocios del Vaticano, el monseñor senegalés Marcel Diouf, que se encuentra en Managua, de cerrar la nunciatura y dejar el país, según pudo saber la nacion.
“Ante la información que ha sido divulgada por fuentes aparentemente vinculadas con la Iglesia Católica, el gobierno precisa que entre el Estado del Vaticano y la república de Nicaragua se ha planteado una suspensión de las relaciones diplomáticas”, indicó un comunicado de prensa de la cancillería Nicaragua. Este acusó a los “medios vinculados al terrorismo golpista” de haber divulgado la falsa noticia de “ruptura” de relaciones.
Comunicación
Poco antes Confidencial Digital, que dio la noticia de la ruptura, indicó que ésta había sido comunicada por Yara Suhyén Pérez Calero, la representante ante la Santa Sede que actúa como ministra consejera ya que no hay embajador ante el Vaticano desde septiembre de 2021.
Centenares de opositores fueron detenidos en Nicaragua en el contexto de la represión que siguió a las multitudinarias protestas antigubernamentales de 2018. Desde entonces, el gobierno a cargo de Ortega y de su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, se enfrentó también al mundo eclesiástico y a líderes de la Iglesia que criticaron sus políticas.
El martes pasado, en tanto, Managua canceló la personería jurídica de la Universidad Juan Pablo II –que depende de la Conferencia Episcopal de Nicaragua– y de la Universidad Cristiana Autónoma de Nicaragua (UCAN) alegando “incumplimientos” de leyes. Ese mismo día, el diario oficial también anunció la disolución de los organismos católicos de beneficencia Cáritas Nicaragua y Cáritas Diocesana de Jinotega.
Luego de los comentarios del Papa, desde la Iglesia de ese país confiaron en la resolución de los problemas que atraviesa la nación. ”Yo pienso que es muy difícil decir cuándo comienza el diálogo, cuándo termina. Siempre pienso que el diálogo y el trabajo que tenemos que hacer es como esa gotita de agua: la gota de agua, yo siempre digo, no rompe la piedra por la fuerza, sino por la constancia”, dijo a la AFP el cardenal Brenes, arzobispo de Managua.
Las relaciones entre el Vaticano y Nicaragua existían desde 1908, es decir, desde hacía 115 años. Según recordó Il Sismografo, sitio especializado en el Vaticano y la Iglesia, la crisis actual se remonta en verdad a 43 años atrás, desde que concluyó la dictadura de la familia Somoza y apareció en escena el Frente Sandinista de Liberación Nacional, liderado por un muy joven Ortega, desde entonces siempre en conflicto con la Iglesia Católica y el Vaticano. De confirmarse la ruptura de relaciones, Nicaragua pasará a formar parte de los 12 países que no tienen relaciones formales y oficiales con la Santa Sede.
El domingo 12 de febrero, en el tradicional Angelus dominical, el papa Francisco había deplorado la condena a 26 años de cárcel que el régimen de Ortega había dictado contra el obispo Álvarez después de que se negó a ser deportado a Estados Unidos.
En 2018, Álvarez había formado parte de la comisión de diálogo de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, que buscaba mediar entre el gobierno y los opositores a las políticas del régimen.
En 2022, el gobierno de Nicaragua también expulsó del país al nuncio apostólico –el embajador del Vaticano– y a 18 religiosas de la Orden de las Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa de Calcuta. Además, cerró diversos medios de comunicación católicos. Y el pasado 8 de febrero quitó la ciudadanía y desterró a seis sacerdotes. Aún permanecen encarcelados otros dos presbíteros.
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Con Información de La Nación e Infobae.-




