Rusia intensificó su ofensiva en el este de Ucrania tras 56 días de guerra, 24 horas después de declarar que lanzaría la segunda fase de su «gran ofensiva» en el río Donbás.
Las fuerzas rusas continúan bombardeando el este del país. Mientras tanto, Mariupol sigue siendo el principal objetivo del ataque de Putin y rechaza una vez más el nuevo ultimátum ruso. Además, Moscú afirma que envió una propuesta de acuerdo a Kiev, diciendo que no sabía nada al respecto.
Según el Instituto para el Estudio de la Guerra, es poco probable que una ofensiva rusa en el este tenga más éxito que los intentos anteriores, pero Rusia podría agotar las fuerzas ucranianas o obtener ganancias limitadas. La organización dice que es posible que el ejército ruso aún no resuelva los problemas de los ataques anteriores: mala coordinación, incapacidad para llevar a cabo operaciones en todo el país y baja moral.



