La historia del meteorólogo encarnado por Guillermo Francella es la segunda película más vista en los más de 200 países donde está disponible la plataforma.
Hay obras que trascienden los marcos que la contienen, títulos que destruyen barreras y se instalan en el imaginario popular, quizá la frontera definitiva para cualquier pieza de ficción. Y eso sucede con Granizo, la última gran apuesta local de Netflix, dirigida por Marcos Carnevale y protagonizada por Guillermo Francella.
A pocos días de su estreno, este largometraje se convirtió en un suceso dentro y fuera del mercado local, llegando a posicionarse en el primer lugar de las producciones de lengua no inglesa más vistas de la plataforma, con 24,2 millones de horas vistas por personas de todos los rincones del mundo (al martes, era la segunda película más vista por los suscriptores detrás de otra producción original, The Bubble).
Además, el film sobre un meteorólogo caído en desgracia se ubicó en la lista del top 10 de Netflix de películas en 32 países, como México, Brasil, España, Perú, Chile, Colombia, Grecia, Taiwán, Israel y, claro, la Argentina.
La película goza de una energía que entusiasma, y que brinda una idea de esperanza, en un momento en el que la pandemia por Covid empieza a quedar atrás.
Puede que la propuesta de Granizo tenga en su aparente sencillez su mejor condimento. Miguel Flores (Francella), un egocéntrico meteorólogo que luego de fallar un pronóstico, se refugia en su Córdoba natal para revincularse con una esencia perdida, es un tipo de protagonista que no resulta nuevo, pero quizá sí necesario. Porque un título que conecta de manera tan inmediata con el público evidencia el apetito por redescubrir historias que encierren un espíritu clásico, un relato con el que se puede empatizar rápidamente.
La Nación.-



