Desayunar en el momento adecuado puede influir directamente en los niveles de energía y en el mantenimiento de un peso saludable, según recomendaciones recientes citadas por GQ. De acuerdo con especialistas consultados por el medio, consumir el desayuno entre una y dos horas después de despertar favorece el funcionamiento metabólico y mejora la respuesta energética del organismo.
El horario recomendado para desayunar se sitúa entre 60 y 120 minutos después de levantarse. Esta práctica contribuye a mantener estables los niveles de azúcar en la sangre y se asocia con una mayor sensación de energía durante el día, aspectos clave para quienes buscan cuidar su peso y su bienestar, según la Harvard T.H. Chan School of Public Health.
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Desayunar temprano permite interrumpir el ayuno nocturno y proporcionar al organismo los primeros nutrientes del día. Además, aprovecha la mayor sensibilidad a la insulina que suele presentarse en las primeras horas de la mañana, lo que facilita la absorción de nutrientes y optimiza el rendimiento físico y mental, según explica GQ. Consumir el desayuno dentro de este intervalo también ayuda a alinear las comidas con los ritmos circadianos, favoreciendo la regulación del metabolismo y del apetito.
Riesgos de omitir o retrasar el desayuno
Omitir el desayuno o retrasarlo más allá de dos horas después de despertar puede tener efectos negativos sobre la salud metabólica. La Harvard T.H. Chan School of Public Health advierte que las personas que no desayunan presentan un mayor riesgo de desarrollar resistencia a la insulina, alteraciones en los perfiles lipídicos y aumento de peso corporal.
Diversos estudios longitudinales citados por la institución indican que los adultos que omiten esta comida pueden tener hasta un 27% más de riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y un 20% más de probabilidades de padecer Diabetes tipo 2 en comparación con quienes mantienen un hábito regular de desayuno.
Además, investigaciones respaldadas por la revista médica The Lancet señalan que la ausencia de un desayuno equilibrado puede afectar negativamente la función cognitiva, la memoria y el estado de alerta, especialmente en niños, adolescentes y adultos mayores.
Un análisis epidemiológico también reveló que desayunar al menos cinco veces por semana se asocia con un menor riesgo de obesidad, hipertensión, accidentes cerebrovasculares y enfermedades coronarias. Estos resultados refuerzan la importancia de mantener un horario regular para esta comida e integrarla como parte de una rutina saludable.

Alimentos recomendados para un desayuno saludable
La calidad nutricional del desayuno es tan importante como el momento en que se consume. La Harvard T.H. Chan School of Public Health recomienda estructurar la primera comida del día con carbohidratos complejos —como avena, pan integral o quinoa— que proporcionan energía de liberación sostenida y ayudan a estabilizar los niveles de glucosa en la sangre.
Las proteínas magras, presentes en alimentos como huevos, yogur natural, leche descremada, legumbres o frutos secos, contribuyen a generar sensación de saciedad y participan en el desarrollo y la reparación de tejidos. Por su parte, la fibra dietética —abundante en frutas frescas, verduras y cereales integrales— favorece la salud digestiva, ayuda a controlar el peso y regula la absorción de azúcares.
También se recomienda incorporar grasas saludables, presentes en el aceite de oliva extra virgen, el aguacate y las semillas. Estos alimentos aportan energía y contribuyen al buen funcionamiento cardiovascular, además de favorecer la absorción de vitaminas liposolubles.
Un desayuno bien planificado, variado y rico en nutrientes, adaptado a las necesidades energéticas de cada persona, contribuye a mantener estable el apetito durante el día y facilita la adopción de hábitos alimentarios sostenibles para el control del peso y la prevención de enfermedades crónicas.
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Desayunar de forma consciente implica elegir alimentos de alta calidad nutricional, ajustar las porciones según el nivel de actividad física y evitar productos ultraprocesados con alto contenido de azúcares simples y grasas saturadas.
De acuerdo con la Harvard T.H. Chan School of Public Health y con estudios publicados en The Lancet, priorizar alimentos frescos y mantener una rutina regular de desayuno se asocia con mejores indicadores de salud metabólica, mayor rendimiento cognitivo y un mayor bienestar general desde las primeras horas del día.
Con Información de Infobae.-




