Uno de los mayores problemas en una relación aparece cuando una de las partes intenta aislar a la otra de su familia, sus amigos y su entorno afectivo.
Según explica Gema Sánchez Cuevas, licenciada en Psicología por la Universidad de Salamanca, este proceso suele ser un “aislamiento sutil, pero progresivo”, que con el tiempo se vuelve cada vez más restrictivo.
La especialista advierte que este patrón de comportamiento se está volviendo más frecuente entre jóvenes y adolescentes, lo que lo convierte en un foco de preocupación.
Sánchez Cuevas señala que este tipo de conductas forman parte de un “patrón de violencia en la pareja”, basado en el control excesivo: desde revisar permanentemente el celular hasta exigir detalles sobre cada salida, conversación o plan.
Aunque estas actitudes suelen justificarse como “muestras de amor”, en realidad —advierte— son trampas de un maltrato psicológico que afecta diariamente a miles de personas.
ÚNETE A NUESTRO GRUPO DE WHATSAPP PARA ESTAR INFORMADO

Tácticas comunes para aislar a la pareja
La psicóloga identifica tres estrategias principales mediante las cuales una persona puede comenzar a separar a su pareja de su círculo cercano:
1. Manipulación emocional
Es la más habitual. El manipulador exige pruebas de amor para obtener control. Surgen frases como:
“Si me quieres, deja de salir tanto con tus amigas y pasa más tiempo conmigo.”
2. La culpa como herramienta
La persona adopta el rol de víctima y responsabiliza a su pareja por no dedicar suficiente tiempo a la relación o desatender el vínculo.
Según la experta, esto lleva a que la víctima ceda cada vez más para evitar sentir culpa.
3. La idea de “nos pertenecemos”
Se basa en atribuirse un supuesto derecho sobre la vida del otro. Aparecen frases como:
“Eres mío/mía”, “Tu vida es mía”, “tú me perteneces”.
Al principio pueden parecer declaraciones apasionadas, pero pronto derivan en supervisión constante y control absoluto.
Consecuencias del aislamiento emocional
Cuando estas dinámicas se consolidan, la persona afectada queda en una posición de profunda vulnerabilidad.
Sánchez Cuevas señala que el aislamiento provoca la pérdida de una parte esencial de la identidad, aquella que se construye junto a familiares y amigos.
Esto puede derivar en ansiedad, depresión y un fuerte agotamiento emocional, ya que la víctima comienza a vigilar cada aspecto de su conducta para evitar conflictos o reproches.
La psicóloga es clara en su advertencia:
ÚNETE A NUESTRO CANAL DE TELEGRAM PARA ESTAR INFORMADO
“Cuando la pareja nos separa de amigos y familiares, es necesario actuar. El amor auténtico no duele, no impone condiciones y no limita los vínculos que nos hacen bien.”
Con Informaación de TN.-




