La Legislatura bonaerense sancionó ayer una ley que prohíbe el uso de teléfonos celulares en las aulas de las escuelas primarias públicas y privadas de la provincia de Buenos Aires. La medida busca frenar un fenómeno que preocupa a padres y docentes: la distracción y la pérdida de concentración que genera el uso excesivo de dispositivos digitales, con impacto directo en el aprendizaje.
La norma, impulsada por los senadores Emmanuel González Santalla (Unión por la Patria) y Lorena Mandagarán (GEN), establece que los alumnos no podrán utilizar pantallas dentro de los establecimientos, salvo que su uso sea requerido por el personal docente.
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Contexto educativo
El proyecto se enmarca en una situación crítica de aprendizaje. Según las últimas pruebas Aprender, el 46% de los alumnos de tercer grado no alcanzan los niveles mínimos de lectura. En paralelo, estudios de Unicef y Unesco muestran que los estudiantes bonaerenses hacen un uso excesivo de dispositivos electrónicos, lo que afecta su rendimiento, su bienestar y sus relaciones sociales.
En otros países como Francia, Alemania, Brasil, Noruega, China y Estados Unidos ya se aplican medidas similares. En la Ciudad de Buenos Aires, la restricción rige desde 2023 y, según datos oficiales, mejoró la atención en clase, el rendimiento académico y la interacción entre los alumnos.
Plazos e implementación
El Poder Ejecutivo provincial tendrá 180 días para reglamentar la ley. Aunque aún no hay una fecha exacta de entrada en vigor, se estima que la prohibición comenzará a aplicarse de manera obligatoria en el ciclo lectivo 2026.
Argumentos y consecuencias
Los senadores remarcaron que la escuela primaria es clave para adquirir aprendizajes esenciales como la lectoescritura, la comprensión de textos, el razonamiento matemático y la interacción entre pares.
Advirtieron que el uso sin control de celulares:
- Aumenta la distracción y la multitarea.
- Reduce el tiempo de estudio, lectura y juego compartido.
- Puede generar aislamiento, problemas de salud mental y conductas adictivas vinculadas al juego en línea.
- Tiene efectos físicos como problemas de visión, audición, postura, tensión muscular, nerviosismo, estrés y obesidad.
En su resolución, los legisladores aclararon que la prohibición no implica excluir la tecnología de las aulas, sino que los docentes deberán integrarla “de manera sólida y segura” como herramienta pedagógica.
Balance en la Ciudad de Buenos Aires
Un informe difundido el mes pasado por el Ministerio de Educación porteño mostró resultados positivos a un año de la medida:
- En primaria, el 70% de los alumnos afirmó que ahora presta más atención, el 68% interactúa más con sus compañeros y el 67% mejoró su rendimiento académico.
- En secundaria, el 61% señaló mayor concentración, el 65% más diálogo en los recreos y el 59% mejores resultados escolares.
Más de la mitad de los estudiantes de ambos niveles coincidió en que la restricción no aumentó el aburrimiento en clase.
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Con Información de LN.-




