Un macabro hallazgo conmocionó a Asa Sul, en las afueras de Brasilia. La cabeza y las piernas de una mujer fueron encontradas en una planta de tratamiento de aguas residuales. Dos meses después, las autoridades lograron identificar a la víctima: Thalita Marques Berquó Ramos, de 36 años de edad.
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Una investigación compleja y un crimen atroz
Según el medio g1, la identificación de Thalita requirió pericias antropológicas y genéticas. La autopsia determinó que la causa de su muerte fue un traumatismo craneoencefálico por fuerza contundente, es decir, una lesión cerebral provocada por un fuerte impacto en el cráneo.
De acuerdo con el diario Correio Braziliense, se sospecha que la mujer fue golpeada, posiblemente con un palo, y luego degollada y descuartizada. Su cabeza presentaba seis heridas de arma blanca en el rostro, además de una lesión de origen aún desconocido.
El 14 de enero, un empleado de la empresa Caesb encontró la cabeza de Thalita mientras limpiaba una reja. Al día siguiente, aparecieron sus piernas. La 1ª Comisaría de Policía de Asa Sul continúa investigando los motivos del crimen y a los posibles responsables.

Las últimas horas de Thalita
El diario Metrópoles reveló que Thalita tuvo su último contacto con su familia el 13 de enero. Según el testimonio de una amiga, antes de desaparecer tomó un auto hacia el barrio de Guará.
El chofer que la trasladó declaró que la pasajera mencionó que un “amigo” la recogería en el lugar. Su familia no reportó su desaparición hasta dos semanas después, cuando la preocupación se tornó desesperación.
Brasil y la alarmante cifra de femicidios
El asesinato de Thalita es un caso más en una realidad escalofriante: en 2024, Brasil registró un promedio de cuatro femicidios por día. Según el diario Folha de São Paulo, en lo que va del año, 1.459 mujeres fueron víctimas de este crimen.
Desde 2015, cuando el país tipificó el femicidio como el asesinato de una mujer por razones de género, al menos 11.859 mujeres han sido asesinadas bajo esta modalidad en Brasil, un país con 215 millones de habitantes.
La comisaria Dannyella Pinheiro advierte que la violencia machista sigue siendo un enorme desafío: “Muchas mujeres creen que su agresor puede cambiar porque llevan años con él. Temen denunciar por sus hijos o por dificultades económicas. Es fundamental que el Estado les brinde una red de apoyo antes de que la violencia escale hasta un femicidio”, declaró a Folha.
Un informe de la ONG Foro Brasileño de Seguridad Pública (FBSP) reveló que el 37% de las brasileñas sufrió violencia en el último año, lo que equivale a más de 21 millones de mujeres mayores de 16 años. El estudio también señala que una de cada diez fue víctima de abuso sexual o forzada a mantener relaciones, que la mayoría de los casos ocurrieron en el hogar y que solo una de cada cuatro mujeres denunció la agresión.
«Las medidas para frenar esta epidemia de violencia han sido insuficientes, a pesar de los avances en la legislación para proteger a las mujeres», concluyó Samira Bueno, directora ejecutiva del FBSP.



