A partir de noviembre, postergar las cuotas de la tarjeta será más caro. Es que, en las últimas horas, el Banco Central elevó la tasa de interés que se aplica para la refinanciación de los saldos impagos en los plásticos.
A partir de noviembre de 2023, el porcentaje que se aplicará en los saldos que no se hayan podido pagar sube de 107% a 122% nominal anual (TNA), con un costo financiero total superior al 300%. Cabe remarcar que éste aplica a importes menores a $200.000 o US$200.
Por su parte, y respecto a los consumos que superen este margen, la tasa no podrá superar el 25% de la que las entidades financieras apliquen a préstamos personales, según expresa la Ley de Tarjetas de Crédito. Es por eso que el CFT, en dichos ejemplos, dependerá de cada banco, siendo más costoso el financiamiento en entidades privadas en comparación a las públicas.
La decisión fue publicada en el Boletín Oficial, donde se oficializó la Comunicación “A” 7862/2023 de la autoridad monetaria. Pese a que la decisión no afecta a las compras realizadas en cuotas con una tasa ya fijada, sí lo hará para los saldos totales que no se hayan cancelado al momento del cierre (o sea, cuando se realiza el pago mínimo o parcial).
De esta manera, la nueva tasa impactará en la deuda acumulada con la entidad bancaria emisora de la tarjeta, pero no alterará el valor de las cuotas que se pudieran haber tomado, por ejemplo bajo el programa “Ahora 12” o con un comercio en particular.
Esto, afectará principalmente a las personas económicamente más vulnerables, que cada vez se endeudan más para acceder a productos básicos en medio del escenario inflacionario actual, con variaciones mensuales en el IPC de dos dígitos durante agosto y septiembre.
Con información de Perfil




