Las personas que acostumbran decir «por favor» y «gracias» no solo demuestran buenos modales. De acuerdo con la psicología, estos gestos cotidianos también reflejan una cualidad clave: una mayor capacidad de resiliencia.
Aunque suelen considerarse simples normas de cortesía, estas expresiones tienen un impacto mucho más profundo. Un estudio del Instituto Europeo de Psicología Positiva sostiene que quienes las utilizan con frecuencia desarrollan habilidades relacionadas con la gratitud, la inteligencia emocional y el bienestar psicológico.
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Según la investigación, las personas agradecidas suelen mantener una actitud más positiva frente a la vida, establecer relaciones interpersonales más saludables y afrontar con mayor fortaleza los momentos difíciles.
La gratitud fortalece la resiliencia
La gratitud es uno de los pilares de la psicología positiva, disciplina que estudia los factores que favorecen el bienestar emocional y la capacidad de las personas para superar las adversidades.
Los especialistas explican que agradecer implica reconocer que los logros personales no dependen únicamente del esfuerzo propio, sino también del apoyo y la colaboración de otras personas. Este reconocimiento fortalece los vínculos, fomenta la humildad y favorece relaciones más sanas y duraderas.
Además, quienes practican la gratitud suelen enfrentar los desafíos con mayor optimismo. Esa combinación de humildad y actitud positiva está estrechamente relacionada con la resiliencia, entendida como la capacidad de recuperarse después de un fracaso y seguir adelante.
¿Qué significa ser resiliente?
La resiliencia no implica ignorar los problemas ni fingir felicidad permanente. Tampoco significa minimizar las dificultades. Más bien, consiste en afrontar las adversidades sin quedar paralizado por ellas y encontrar recursos para continuar avanzando.
Las personas que expresan con frecuencia palabras como «por favor» y «gracias» suelen tener una visión más amplia de las situaciones. En lugar de centrarse únicamente en lo que salió mal, también valoran lo que han conseguido, las oportunidades disponibles y el apoyo recibido.

Beneficios para la salud mental
El Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH) también vincula la práctica de la gratitud con mayores niveles de bienestar psicológico y satisfacción con la vida. Asimismo, señala que este hábito ayuda a reducir los síntomas de estrés y ansiedad al disminuir la atención puesta en las preocupaciones.
Otro rasgo característico de las personas agradecidas es la empatía. Tienden a reconocer el esfuerzo y las buenas intenciones de quienes las rodean, incluso en los gestos más pequeños.
Además, suelen manejar mejor los conflictos. En lugar de reaccionar con agresividad, escuchan diferentes puntos de vista, dialogan con respeto y buscan soluciones equilibradas. No permanecen aferradas a sus propias ideas, sino que están abiertas a aprender de las opiniones de los demás.
El Instituto Europeo de Psicología Positiva resume estas características al señalar que «las personas agradecidas suelen ser bondadosas y sencillas», y que afrontan la vida «con una actitud positiva basada en el agradecimiento y la humildad».
Cómo desarrollar el hábito de la gratitud
Los expertos afirman que la gratitud puede ejercitarse. Una forma sencilla de comenzar es utilizar conscientemente expresiones como «por favor» y «gracias», acompañándolas de contacto visual y un tono de voz sincero.
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También recomiendan dedicar unos minutos al final del día para identificar tres situaciones por las que sentirse agradecido. Este ejercicio ayuda a entrenar la atención hacia los aspectos positivos de la vida y facilita reconocer, de forma más natural, el esfuerzo de los demás.
Con Información de TN.-




