En la última década, el acceso a dispositivos digitales en los hogares ha crecido de forma significativa. Tabletas, teléfonos inteligentes y televisores forman parte de la rutina diaria de muchos niños, ya sea para entretenimiento, educación o comunicación.
Diversos estudios han advertido sobre los efectos del uso excesivo de pantallas en la infancia. Investigaciones publicadas en la revista científica International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity señalan que pasar más de dos horas diarias frente a dispositivos puede estar asociado con mayor sedentarismo, problemas de sueño, hábitos alimentarios poco saludables y un mayor riesgo de sobrepeso en niños y adolescentes.
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Especialistas coinciden en que reducir el tiempo frente a pantallas permite a los menores dedicar más tiempo al juego activo, la exploración y la interacción social, factores fundamentales para su desarrollo.
En este contexto, organismos de salud y expertos en pediatría han establecido recomendaciones para ayudar a las familias a encontrar un equilibrio en el uso de la tecnología.
Tiempo de pantalla recomendado según la edad
Las guías internacionales coinciden en que el uso de pantallas debe ajustarse a la edad del niño. Por ejemplo, la Academia Americana de Pediatría recomienda:
- Evitar el uso de pantallas en menores de 2 años (excepto videollamadas).
- Limitar el tiempo a aproximadamente una hora diaria en niños entre 2 y 12 años.
- Reducir el tiempo recreativo frente a pantallas en adolescentes.
Además, otros organismos señalan que durante los primeros años de vida —una etapa clave para el desarrollo cerebral— la exposición debería ser mínima y siempre supervisada.

Estrategias para limitar el uso de pantallas
1. Establecer límites claros
Definir horarios y reglas familiares ayuda a regular el uso de dispositivos. Los especialistas recomiendan comenzar con metas realistas, especialmente si el niño ya tiene hábitos digitales intensivos.
2. Crear espacios libres de tecnología
Evitar dispositivos en zonas como el comedor o los dormitorios favorece la convivencia familiar y reduce el uso automático. También se recomienda no colocar televisores o computadoras en las habitaciones.
3. Dar el ejemplo
El comportamiento de los adultos influye directamente en los niños. Reducir el uso de pantallas en casa aumenta las probabilidades de que los menores adopten hábitos similares.
4. Fomentar alternativas sin pantallas
Es clave promover actividades como juegos al aire libre, lectura, deportes, actividades artísticas y tiempo en familia, que contribuyen al bienestar físico y emocional.

5. Establecer momentos sin dispositivos
Se aconseja evitar el uso de pantallas durante las comidas y antes de dormir, ya que puede afectar el descanso y la interacción familiar. Desconectarse al menos una hora antes de acostarse puede mejorar la calidad del sueño.
6. Supervisar el contenido
No solo importa cuánto tiempo pasan frente a una pantalla, sino también qué consumen. Es recomendable revisar aplicaciones, usar controles parentales y priorizar contenido adecuado para la edad.
7. Promover un uso compartido
Lejos de prohibir completamente la tecnología, algunos expertos sugieren integrarla de forma positiva, como a través de videollamadas, juegos educativos o actividades creativas digitales.
Un equilibrio necesario
La presencia de pantallas en la vida cotidiana es difícil de evitar. Sin embargo, los especialistas coinciden en que establecer límites, fomentar actividades fuera de los dispositivos y acompañar activamente a los niños son claves para un desarrollo saludable.
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Aunque la evidencia científica continúa evolucionando, lograr un equilibrio entre el mundo digital y la vida fuera de las pantallas sigue siendo uno de los principales desafíos de la crianza en la actualidad.
Con Información de eldiario.com.-




