Dos meses después de su puesta en marcha, la primera línea de colectivos eléctricos de la Ciudad de Buenos Aires comenzará a cobrar pasaje a partir de este viernes. El boleto tendrá un valor de $506,39, el mismo que la tarifa mínima de los colectivos tradicionales, que también aumentan su precio en esta fecha.
A diferencia del resto del transporte porteño, esta línea no acepta SUBE: los usuarios deberán abonar el viaje con tarjetas de crédito, débito o teléfonos móviles con tecnología NFC, y se espera que bancos y entidades financieras lancen promociones específicas para este servicio.
La flota eléctrica comenzó a operar el pasado 7 de mayo, uniendo Plaza San Martín con Parque Lezama. Desde entonces, más de 100.000 personas utilizaron el servicio, con un promedio diario de 2.000 pasajeros. Cada unidad recorre unos 64 kilómetros diarios, alcanzando un total mensual de 21.000 kilómetros.
Durante este período de prueba, el servicio fue gratuito. Ahora, con la aplicación de la tarifa mínima, resta saber si se mantendrá el nivel de demanda o si el cambio impactará negativamente en el flujo de usuarios.
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Características del servicio
Los vehículos están limitados a una velocidad máxima de 60 km/h, aunque en zonas del Casco Histórico deben circular a 12 o 20 km/h, lo que hace que el recorrido completo tome aproximadamente 40 minutos. Cada colectivo tiene capacidad para 13 pasajeros sentados y son conducidos exclusivamente por mujeres.
Para abastecer a esta flota, se construyó una planta de carga en Elvira Rawson de Dellepiane y Brasil, una obra realizada por el Gobierno porteño y cedida en forma precaria, provisoria y gratuita a la empresa DOTA, operadora del servicio, que tiene a su cargo el mantenimiento del predio.
Esta línea representa el primer paso concreto hacia una movilidad sustentable en la Ciudad. Santiago de Chile, por ejemplo, ya cuenta con casi 3.000 unidades eléctricas en circulación, lo que marca una referencia regional en transporte limpio.

Trambus: el siguiente paso
El próximo proyecto en materia de movilidad eléctrica en Buenos Aires será la implementación de dos líneas de Trambus, vehículos eléctricos de gran capacidad que circularán por carriles exclusivos y tendrán paradores similares a los del Metrobus.
El Trambus 1 (T1) ya tiene su primera etapa de licitación adjudicada y las obras comenzarán el 1° de enero de 2026. El recorrido irá desde la Costanera (a la altura de Aeroparque) hasta el Centro de Trasbordo Sáenz, atravesando barrios como Palermo, Villa Crespo, Caballito, Almagro, Parque Chacabuco, Boedo, Parque Patricios y Nueva Pompeya. Tendrá paradas cada 500 metros, conexiones con cinco líneas de subte y una estimación de 60.000 pasajeros diarios. La inversión prevista es de 70 millones de dólares, y se espera que esté lista en nueve meses.
La línea T2, en tanto, comenzará a funcionar en 2027 y recorrerá un eje transversal de norte a sur, conectando Belgrano con Nueva Pompeya y atravesando barrios como Flores, Villa Santa Rita, Villa Urquiza y Parque Chas. Su trazado incluye enlaces con varias estaciones de subte y tren. Se estima que la usarán 45.000 personas por día, con un tiempo total de viaje de 1 hora y 15 minutos (actualmente demora cerca de dos horas). La inversión será de 52,6 millones de dólares.
Tanto la línea eléctrica ya operativa como los Trambus apuntan a conectar zonas desatendidas por el subte y el tren, como el Casco Histórico, que perdió varias líneas de colectivo cuando se reorganizaron recorridos para priorizar el Metrobus.

Más colectivos limpios, menos antigüedad
El Gobierno de la Ciudad evalúa lanzar un boleto integrado para los medios de transporte porteños impulsados por energías limpias, como el subte, los buses eléctricos y los futuros Trambus.
Además, a partir del 1° de enero de 2026, las 30 líneas de colectivos bajo jurisdicción porteña deberán renovar sus unidades exclusivamente por vehículos impulsados a gas o electricidad. Desde el año pasado, también rige un límite de antigüedad de 10 años para los colectivos en circulación (a nivel nacional es de 13 años).
En lo que va de 2025, ya se incorporaron 145 unidades cero kilómetro, y otras 141 están en condiciones de ser reemplazadas, con la expectativa de que las empresas opten por tecnologías más limpias.
El objetivo oficial es reducir la antigüedad promedio de la flota de 6,5 a 4,5 años. Actualmente, de los 1.611 colectivos activos, 777 tienen hasta cinco años de uso y 693 entre ocho y diez años.
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Con información de Clarin.-




