El paso del tiempo deja huellas visibles en el cuerpo, pero también marcas silenciosas en su interior. Durante mucho tiempo se creyó que el envejecimiento afectaba por igual a todos los órganos. Sin embargo, los avances en inteligencia artificial y los análisis de sangre de alta precisión están cambiando esa idea: hoy es posible saber cuáles órganos están biológicamente más deteriorados, incluso antes de que aparezcan los síntomas.
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El mapa oculto del cuerpo, según Stanford
Un equipo de investigadores de la Universidad de Stanford logró predecir la edad biológica de 11 órganos clave mediante un simple análisis de sangre. Utilizando inteligencia artificial y datos de 44.498 muestras del Biobanco del Reino Unido, compararon la edad cronológica de los participantes con el envejecimiento real de sus órganos.
¿El hallazgo principal? Los órganos no envejecen al mismo ritmo. Algunos son más vulnerables y pueden acelerar el deterioro general del cuerpo. De todos, el cerebro resultó ser el más determinante: quienes tenían un cerebro “más viejo” triplicaban el riesgo de desarrollar alzhéimer. En cambio, conservar un cerebro joven reducía ese riesgo en un 74%. Además, mantener jóvenes tanto el cerebro como el sistema inmune reducía el riesgo de muerte en un 56%.
A más órganos envejecidos, mayor riesgo de muerte
El estudio, publicado en Nature Medicine, reveló una correlación directa entre el número de órganos deteriorados y la probabilidad de morir. Las personas con entre dos y cuatro órganos biológicamente más viejos tenían 2,3 veces más riesgo de muerte, mientras que aquellas con entre ocho y once órganos deteriorados lo aumentaban en 8,3 veces.
“Más del 60% de quienes tenían ocho o más órganos extremadamente envejecidos murieron dentro de los 15 años posteriores a la toma de muestra”, señalaron los autores.
Entre los órganos más sensibles figuraron, nuevamente, el cerebro y el sistema inmune. En cambio, contar con arterias «jóvenes» no siempre fue sinónimo de salud: en algunos casos se asoció incluso con mayor mortalidad, lo que indica que los marcadores actuales podrían no reflejar su verdadero estado biológico.
Estilo de vida: la clave para revertir el envejecimiento de los órganos
Una de las conclusiones más alentadoras del trabajo liderado por los doctores Tony Wyss-Coray y Hamilton Oh es que el envejecimiento orgánico no depende exclusivamente de la genética. Hábitos como fumar, consumir alcohol en exceso, dormir mal o alimentarse con ultraprocesados aceleran el deterioro de los órganos.
Por el contrario, la actividad física intensa, una dieta rica en pescado y un mayor nivel educativo se vincularon con órganos más jóvenes. También se observaron beneficios en personas que consumían suplementos como glucosamina, aceite de hígado de bacalao, multivitamínicos, vitamina C e incluso ibuprofeno. En el caso de las mujeres, la terapia hormonal con estrógenos mostró un efecto rejuvenecedor en el sistema inmune.
“El cerebro y el sistema inmune parecen ser los guardianes del cuerpo”, concluyó el Dr. Oh. Conocer el estado biológico de nuestros órganos abre la puerta a una medicina más personalizada, enfocada en prevenir antes que curar.
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Con Información de TN.-




