El traslado masivo de venezolanos al Centro de Reclusión del Terrorismo (Cecot) en El Salvador fue analizado por Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch (HRW). En una reciente entrevista con El Tiempo, la defensora de derechos humanos señaló que esta medida forma parte de un intento de Donald Trump por criminalizar a los migrantes.
Goebertus denunció que muchas de las personas deportadas no han cometido ningún delito en territorio estadounidense y que, además, fueron expulsadas sin un debido proceso.
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«Desde la campaña presidencial ha habido un esfuerzo por estigmatizar a los migrantes venezolanos, acusándolos sin justificación de ser miembros del Tren de Aragua», afirmó. En este sentido, explicó: «El gobierno de Trump ha utilizado la supuesta presencia del Tren de Aragua como argumento para cancelar el Estatuto de Protección Temporal de los venezolanos y deportarlos de manera expedita a lugares como Guantánamo. Hemos documentado numerosos casos de deportados sin antecedentes penales».
La abogada advirtió que, en muchos casos, las acusaciones se basan únicamente en la presencia de tatuajes, a pesar de que expertos en la organización criminal han señalado que los integrantes del Tren de Aragua no se identifican de esta manera.
«Es lamentable la falta de rigor investigativo de las autoridades estadounidenses. Cualquiera que haya cometido un delito violento, como los atribuidos al Tren de Aragua, debe ser procesado judicialmente. Pero lo que no se puede hacer es deportar sin debido proceso a venezolanos que, en su gran mayoría, huyen de la dictadura de Maduro y buscan reconstruir sus vidas», criticó.
Venezolanos en el Cecot enfrentarían condiciones inhumanas
Durante la entrevista, Goebertus reveló que presentó una declaración jurada ante el juez James Emanuel Boasberg, del Distrito de Columbia, sobre las condiciones carcelarias en El Salvador.
«Las personas detenidas allí pierden toda comunicación con el exterior y carecen de acceso genuino a recursos judiciales. Las audiencias, cuando se realizan, son virtuales y en muchos casos incluyen a cientos de imputados al mismo tiempo. Aunque no hemos podido ingresar al Cecot, en otras cárceles del país hemos documentado malos tratos, torturas, desapariciones forzadas y muertes», denunció.
Para Goebertus, enviar a cualquier persona a estas condiciones constituye una violación de derechos humanos. «Es aún más grave cuando ni el gobierno de Estados Unidos ni el de El Salvador han presentado pruebas de que los deportados sean miembros del Tren de Aragua», enfatizó.
La representante de HRW aseguró que la organización sigue documentando cada caso de venezolanos deportados y que, en muchos de ellos, el único «delito» que han cometido es huir a Estados Unidos y tener un tatuaje.




