La historia se repite en Estados Unidos con un nuevo y trágico giro: adolescentes perturbados que, tras acceder a armas de fuego en sus hogares, cometen matanzas en escuelas. Esta vez, el caso ha tomado un giro sin precedentes: el padre del adolescente de 14 años de edad arrestado por matar a dos compañeros y dos profesores en una escuela de Georgia ha sido detenido y enfrenta graves cargos por permitir que su hijo tuviera acceso a un arma.
El padre, Colin Gray, de 54 años de edad, fue acusado de cuatro homicidios involuntarios, dos homicidios en segundo grado y ocho cargos de crueldad hacia los niños, informó la Oficina de Investigaciones de Georgia. Estos cargos son los más severos jamás presentados contra un progenitor en casos de matanzas escolares en Estados Unidos. Según el director de la GBI, Chris Hosey, “estos cargos están directamente relacionados con permitir que su hijo, Colt, posea un arma”.
El adolescente utilizó un rifle semiautomático AR-15 en el ataque en la secundaria Apalachee, cerca de Atlanta. Este tipo de arma es una de las más comunes en los tiroteos masivos en el país. El padre le había regalado el rifle en Navidad de 2023, a pesar de que las autoridades ya lo habían entrevistado el año anterior por amenazas de ataque en una escuela.
El caso se complica aún más debido a que, según informes, el chico había mostrado señales de advertencia, incluyendo amenazas en línea, pero la situación fue minimizada por las autoridades. A pesar de las alertas, el padre compró el AR-15 como regalo de Navidad.
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Colin Gray y su hijo vivían solos tras la separación de los padres y la partida de la madre. Vecinos informaron que el adolescente a menudo estaba solo, pasaba hambre y se ausentaba de la escuela. La tía del chico, Annie Brown, mencionó que Colt había estado buscando apoyo de salud mental en los meses anteriores al ataque. El abuelo del adolescente, Charles Polhamus, también expresó su deseo de que Gray fuera acusado, afirmando que el ambiente en el que vivía su nieto contribuyó al trágico evento.
Este caso no es único. En Michigan, una madre y un padre fueron condenados por homicidio involuntario después de que compraran un arma a su hijo de 15 años de edad, que luego la utilizó en un tiroteo en Oxford High. Los padres fueron sentenciados a entre 10 y 15 años de prisión. Karen McDonald, fiscal del condado de Oakland en Michigan, expresó su esperanza de que no se tuviera que acusar a más padres en tiroteos escolares, subrayando que asegurar un arma adecuadamente podría haber salvado vidas.
El caso de Colin Gray ha sorprendido a muchos, especialmente en Georgia, un estado con políticas de armas más laxas en comparación con otros estados.




