El kilo de papa se puede encontrar hasta a $1.100 en algunos sectores de la Capital de Buenos, como en Barrio Norte, o desde $600, como en Barracas.
Pero esa brecha tiene un promedio claro tanto en Almagro como en Abasto, o en Villa Urquiza y Palermo. Y se iguala también en otros barrios menos contrastantes. Entre $ 700 y $ 800. Incluso las grandes cadenas, como Coto, en Nuñez, y Día, en Retiro, vendían este lunes el kilo de papa a $900. según recoge El Clarín.
El aumento tuvo un pico a mitad de agosto que aún se sostiene. La inestabilidad en este alimento básico seguirá unos días más. Fuentes ligadas a este producto puntual anticipan en esta nota que «con seguridad» el precio de la papa bajará la semana que viene, quizá, hasta los $500.
¿Por qué tanta remarcación en las pizarras? Está claro que la sequía y las heladas disminuyeron su producción. Pero el aumento de los últimos días estuvo ligado a muchos factores más que los climáticos.
«El precio de la papa se inicia en el mercado, como consecuencia del encuentro entre la oferta y la demanda. La oferta está determinada por la producción nacional, la conservación en depósito, la decisión de los productores de enviarla al mercado y, no tanto, por alguna importación», explica a Clarín Mariano Winograd, productor, abastecedor minorista y consultor del mercado frutihortícola.
«Después de la terrible sequía que hubo, pero con larguísimos años en los que la Argentina aplica políticas antiproductivas -como la emisión de moneda por parte del Banco Central, la brecha cambiaria, la inflación y la inexistencia del crédito-, es razonable lo que pasa: tenemos una papa con un precio mucho más arriba de lo que estamos acostumbrados», sentencia.
Con información de El Clarín




