Dra. Janneth Barbosa M. Estimados lectores reciban un gran abrazo , les comento que termine mi certificación como educadora en diabetes, otorgada por la Sociedad Argentina de Diabetes y por ello, en esta oportunidad quiero conversar sobre la diabetes mellitus, como un problema sanitario importante, tal como, lo reconoce la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Diabetes.
Ambas consideran que el acompañamiento, la educación y el autocontrol de la glicemia son indispensables para reducir su expansión, si bien es prácticamente imposible separar completamente el auto control glicémico de otros componentes del tratamiento de la diabetes, su uso efectivo tiene beneficios para mejorar el cuidado de la diabetes, como Instrumento para obtener retroalimentación objetiva sobre la influencia de los hábitos en el estilo de vida diario, las situaciones especiales (enfermedad, estrés) y la medicación sobre los niveles de glucosa y, por consiguiente, para impulsar el autotratamiento y animar a la persona a que realice los cambios necesarios.

En tal sentido, es importante para el doble propósito del auto control glicémico de mejorar la educación, el conocimiento sobre la diabetes y proporcionar una herramienta para evaluar la glucemia. A través de ello, su uso puede favorecer la autoconfianza y facilitar los cambios conductuales y la optimización del tratamiento necesario, así como, sus resultados positivos consiguientes. Un componente esencial de este modelo es la estrecha colaboración entre las personas con diabetes y su médico y nutricionista, para conseguir los beneficios deseados, entre los que se halla la mejora de los resultados metabólicos y clínicos, la prevención de las complicaciones crónicas y agudas, conlleva a mejorar la calidad de vida.
La participación activa y eficaz de las personas con diabetes en el control y el tratamiento de su enfermedad es un componente esencial para conseguir un buen cuidado de la diabetes. Por ello, es necesario que las personas con este diagnóstico tengan el nivel de conocimiento adecuado y las habilidades pertinentes para tomar decisiones informadas, a fin de realizar cambios conductuales, así como los ajustes del tratamiento por sí mismos, permitiendo así, integrar el autotratamiento en sus vidas diarias mediante el conocimiento, las habilidades y la motivación necesaria para modificar, adoptar y mantener conductas saludables. Las actitudes positivas de cara al tratamiento, puede ayudar a las personas con diabetes a comprender su enfermedad y valorar la influencia del ejercicio diario, la planificación de sus comidas y el manejo del estrés emocional.
Actualmente, los procedimientos invasivos como el autocontrol glicémico, como la monitorización continua de la glucosa, pueden proporcionar información exacta sobre el perfil diario de los niveles de glucemia. La magnitud de las fluctuaciones de la glucosa ha demostrado ser el identificador más fiable en el aumento del riesgo de hipoglucemia a corto plazo y también se ha asociado a las complicaciones microvasculares o macrovasculares, a largo plazo. Así pues, supone una ventaja que las personas con diabetes reconozcan la necesidad y sean capaces de responder de forma adecuada a las fluctuaciones de la glucosa fuera del intervalo normal. La Federación Internacional de Diabetes y las sociedades principales de diabetes han recomendado, por tanto, límites superiores para la glucosa posprandial, además de los objetivos de glucemia en ayunas y niveles de la hemoglobina glicosilada,. El autocontrol glicémico facilita la optimización del tratamiento antidiabético, además de las sugerencias relativas a su uso para introducir los cambios necesarios en los hábitos de estilo de vida diarios, los cuales proporcionan información acerca del cumplimiento del tratamiento.
El mantenimiento de la glucemia en niveles que previenen o reducen el desarrollo y la progresión de las complicaciones crónicas, implica un equilibrio adecuado entre el consumo de alimentos, la actividad física y el tratamiento farmacológico, que se adaptan de forma continua a los cambios metabólicos progresivos inherentes a la diabetes. Alcanzar este equilibrio requiere la participación activa y eficaz de las personas con diabetes, así como del personal médico y su nutricionista, en el control y tratamiento de la enfermedad. Esto requiere la predisposición y la capacidad para realizar las modificaciones del estilo de vida y los ajustes de la medicación adecuados y otros componentes del tratamiento, de acuerdo con los perfiles de glucemia diarios. Para este fin, el uso temprano del autocontrol glicémico puede hacer que las personas se acostumbren al autotratamiento de la diabetes dentro de un marco educativo organizado, tal como, lo han demostrado estudios, donde un tratamiento óptimo de la glucemia y otros factores de riesgo cardiovascular pueden reducir el desarrollo y progresión de complicaciones microvasculares y macrovasculares.
Ante cualquier inquietud consúltenme, un abrazo enorme.
Dra. Janneth Barbosa M – Nutricionista clínica



