El trabajo invisible pero vital de los rescatistas voluntarios no conoce fronteras. Una muestra de ello es la destacada trayectoria de Celeste Alvarenga, bombera voluntaria, paramédico y rescatista, quien actualmente se encuentra desplegada en su cuarta misión internacional en La Guaira, Venezuela, realizando labores de búsqueda y rescate, desescombramiento, recuperación de cadáveres y capacitación a equipos USAR locales.
Una trayectoria marcada por el valor en situaciones extremas
El camino de Celeste en la gestión de emergencias y catástrofes incluye operaciones de alta complejidad a nivel regional e internacional. Con esta nueva intervención en Venezuela, su historial de misiones suma hitos significativos: dos estancias previas en La Guaira (Venezuela) y una en Pereira (Colombia).
A nivel nacional, durante el año pasado, dejó su huella colaborando activamente en las tareas de asistencia tras las graves inundaciones en Bahía Blanca, así como en los operativos frente a los incendios forestales en El Hoyo y el Valle del Magdalena.
Fénix Unit Rescue: Hermandad y esfuerzo autogestionado
Celeste integra Fénix Unit Rescue, una brigada de búsqueda y rescate internacional con células activas en Colombia, Venezuela, España, Chile, México, Estados Unidos y Argentina. La organización ha participado en numerosas respuestas ante desastres alrededor del continente.
Un aspecto fundamental a destacar es que se trata de una ONG totalmente sin fines de lucro. Cada rescatista suele costearse de forma particular su movilización hasta Buenos Aires, que funciona como el punto de encuentro logístico, reflejando una vocación de servicio genuina y un compromiso absoluto con la vida humana.
Formación continua y compromiso con la comunidad
Nacida en Buenos Aires pero adoptada patagónica por vivir desde los 12 años en Cutral-Co, Neuquén, el compromiso de Celeste con la preparación ante emergencias se extiende también a la educación comunitaria. En marzo de este año, junto a su equipo, dictó capacitaciones en el paraje Challacó (a pocos kilómetros de Plaza Huincul), donde se certificaron 50 nuevos brigadistas en intervención en desastres y catástrofes.
Consultada sobre sus aspiraciones, Celeste comparte una profunda motivación personal: «Mi mayor sueño es seguir capacitándome en esto que amo y que mi niña siga mis pasos». Una visión que une el sacrificio del presente con la esperanza de legar una cultura de prevención y solidaridad a las futuras generaciones.



