A Daniel Callecusi (35) lo cazaron a las 7:10 de la mañana cuando salía a laburar. Se resistió a perder su camioneta, le metieron tres tiros fatales a quemarropa y lo descartaron como un desecho junto a un basural
- La desidia y la violencia más brutal volvieron a enlutar al conurbano bonaerense en una escena de terror urbano que parece salida de una pesadilla. Daniel Callecusi, un trabajador de 35 años de edad, entregó su vida la madrugada del pasado domingo defendiendo el fruto de su esfuerzo: una Renault Duster negra que se convirtió en su sentencia de muerte a manos de dos criminales sin entrañas.
El dramático reloj marcaba apenas las 7:10 de la mañana en la esquina de las calles Tuyú y Achupallas, en la localidad de Villa Dorrego. Callecusi salió de su hogar para arrancar su rutina laboral. Apenas bajó unos segundos del vehículo para cerrar el portón de su cochera, la muerte lo acechaba a cara descubierta.
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Dos delincuentes, que merodeaban pacientemente a la espera de una víctima en medio de calles de tierra sepultadas por el barro y los pozos, se le vinieron Encima. Al advertir el asalto, Daniel dio marcha atrás en un acto reflejo para evitar el robo de su camioneta. Error fatal: el cobarde que ya ocupaba el asiento del conductor le descerrajó tres balazos a quemarropa sin mediar palabra. Su cómplice corrió para rematarlo, pero ya agonizaba. Los asesinos cumplieron con su macabro cometido: tiraron el cuerpo sin vida de Callecusi directo sobre una imponente pila de basura y se fugaron a toda velocidad con el rodado.
«Los vecinos salieron desesperados al escuchar las detonaciones, intentaron auxiliarlo corriendo hacia la parada del colectivo cerca del río Matanza, pero ya era tarde. Su cuerpo yacía frío junto a los desperdicios», relataron testigos aterrados.
Zona liberada y desidia absoluta
El homicidio dejó al desnudo la radiografía del horror en La Matanza: calles intransitables por el agua y el barro, ausencia total de patrulleros en los fondos de los barrios y un combo explosivo de basura acumulada. Las cámaras de seguridad privadas capturaron todo el itinerario de la noche macabra: desde la espera a cara descubierta de los asesinos hasta la huida a bordo de la Duster negra robada.
Gracias al registro fílmico, la fiscalía a cargo del doctor Claudio Fornaro identificó de inmediato a los sospechosos. Se trata de Alexis Campos (25) —un peligroso delincuente con un prontuario que incluye encubrimiento agravado, robos calificados, abuso de armas y resistencia a la autoridad— y Nicolás Alessandro Churquina (24), quien también arrastra causas penales previas por tenencia ilegal de armas. Ambos son intensamente buscados por la Policía Bonaerense.
Un distrito entregado al delito
Los números escalofriantes confirman lo que los vecinos sufren en carne propia todos los días. La Matanza es la capital del delito: durante el año pasado, el partido más poblado de la provincia acumuló 147 crímenes consumados, disparando una tasa de homicidios de 8,02 cada 100.000 habitantes, una cifra que duplica el promedio provincial.
Como si fuera poco, el flagelo del robo automotor no da tregua: solo en los primeros seis meses de este año, se acumularon más de 11.500 denuncias por robos de vehículos en todo el conurbano y Mar del Plata. Hoy, una familia llora a un trabajador mientras los asesinos siguen libres y la inseguridad continúa marcando el ritmo de la tragedia en el conurbano profundo.



