¡Operativo cerrojo y allanamientos sorpresa! En un giro histórico y por unanimidad total, la comisión mixta que le pone los puntos a las modificaciones de la Ley de Migración en Chile, destrabó un paquete de medidas de máxima tensión que apunta directo contra la delincuencia extranjera. Pero entre todas las restricciones que se vienen, la que sacudió el tablero y generó mayor revuelo es la habilitación para que los uniformados entren a la fuerza a las viviendas.
La propuesta ya pasó el filtro de la comisión y quedó a tiro de ser ratificada por las salas del Senado y de la Cámara de Diputadas y Diputados para convertirse en ley.
¡PDI con vía libre para tumbar puertas!
El punto más caliente y disruptivo del nuevo acuerdo le otorga un poder de fuego inédito a la Policía de Investigaciones (PDI). ¿Cómo funcionará? Los efectivos podrán solicitar de manera directa autorización a un juez de garantía para ingresar a la fuerza a cualquier domicilio y capturar en tiempo récord a todo aquel que tenga una orden de expulsión firme durmiendo en los cajones.
Hasta ahora, las manos estaban atadas y los agentes no contaban con esa herramienta legal en la calle para sacar de las casas a los prófugos de la ley migratoria.
¡Candado total y chau puerta giratoria!
El paquete de mano dura se completa con medidas igual de pesadas:
- Prohibición estirada: El período mínimo durante el cual una persona expulsada tendrá prohibido reingresar a Chile se extiende de tres a cinco años.
- Expulsión express: Se habilitará la expulsión inmediata de extranjeros ilegales que estén formalizados o acusados por delitos con penas de hasta tres años (sin condenas previas), sin necesidad de esperar el final eterno del proceso penal, bajo una coordinación estricta con el Ministerio Público.
El subsecretario del Interior, Máximo Pavez, sacó chapa con el nuevo blindaje legal y remarcó que estas modificaciones forman parte vertebral del Plan de Reordenamiento Migratorio del Gobierno, cuyo gran objetivo es pasar de la teoría a la práctica y ejecutar de una buena vez las expulsiones que se acumulaban en los escritorios.




