¡Escándalo, balas y un baño de sangre! Una secuencia de terror sacudió este martes las calles del oeste del Conurbano cuando un custodio oficial de la mismísima ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, quedó en la mira de la delincuencia. Lejos de dejarse robar, el experimentado efectivo sacó chapa, se defendió a puro plomo y desató una balacera infernal que terminó con los dos delincuentes acribillados y él mismo herido en pleno brazo.
Todo estalló en la esquina de Gallardo y Dragones, cuando el suboficial mayor de la Policía Federal David Alberto Farias, de 61 años, estaba a nada de ingresar a su domicilio a bordo de su coche, un Toyota Etios rojo. En cuestión de segundos, la paz del vecindario se transformó en un campo de batalla: dos motochorros sin escrúpulos lo interceptaron a bordo de una moto con claras intenciones de cazarlo.
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Sin mediar palabra y con total desprecio por la vida, uno de los asaltantes gatilló a quemarropa contra el vehículo. El estallido del cristal de la puerta delantera izquierda hizo sonar las alarmas del vecindario, pero lo que los malvivientes jamás imaginaron es que se estaban metiendo con un peso pesado de las fuerzas de seguridad.

¡A los tiros limpio y justicia por mano propia!
Lejos de achicarse, Farías respondió al ataque con su arma reglamentaria y se armó una feroz balacera en plena vía pública. El saldo fue devastador: el custodio recibió un proyectil en su brazo izquierdo —por lo que debió ser asistido de urgencia en el Hospital Simplemente Evita—, pero los cacos se llevaron la peor parte de la balacera.
Uno de los agresores, identificado como Ariel Ignacio Arébalos (28), cayó fulminado y quedó tendido con un balazo tremendo en la región lumbar a pocos metros de la escena del crimen. Su cómplice, Sergio Fernando Arce Bustamante (24), intentó huir cobardemente, pero el raid delictivo terminó de la peor manera: minutos más tarde, sus propios familiares tuvieron que cargarlo de urgencia hacia el mismo hospital con cinco impactos de bala en su cuerpo. ¡Una auténtica masacre!

Operativo cerrojo, imputaciones y plomo secuestrado
La causa quedó bajo las órdenes del fiscal Adrián Arribas, quien no titubeó y ordenó la inmediata detención de los dos hampones, caratulando el expediente de alto voltaje como tentativa de robo agravado, tentativa de homicidio agravado y portación ilegal de arma de guerra.
Mientras tanto, los peritos científicos se metieron de lleno en el lugar: secuestraron las armas de fuego de los atacantes, la moto del raid delictivo y el auto de los familiares que trasladó al segundo herido (donde además cayó otra pistola de regalo). Por su parte, al valiente custodio le incautaron su arma reglamentaria para las pericias de rigor y se le tomó declaración tras el dramático episodio que lo puso al borde de la muerte.




