En un desgarrador reflejo de la ruina y el abandono que azota a la salud pública en Venezuela, un humilde trabajador perdió trágicamente una de sus extremidades tras sufrir un severo accidente mientras realizaba labores de limpieza y corte de maleza con una guaraña, en Guayabal, estado Guárico.
Lo que debió ser una emergencia médica atendida a tiempo se convirtió en una pesadilla dantesca. Tras el sangriento accidente, la víctima fue llevada de emergencia al dispensario local de Guayabal, pero la barbarie se apoderó de la escena: el centro de salud estaba completamente a oscuras por la falta de servicio eléctrico, imposibilitando que los médicos le brindaran los primeros auxilios o detuvieran la hemorragia.
Por si el colapso eléctrico no fuera suficiente, el municipio no contaba con ni una sola ambulancia disponible para una urgencia de tal magnitud. En un acto inhumano y de total desesperación, el herido tuvo que ser montado y trasladado en condiciones lamentables —prácticamente como un animal— en la parte trasera de un vehículo de Protección Civil.
Ante la incapacidad del ambulatorio a oscuras, la víctima tuvo que soportar un agónico vía crucis por carretera hasta ser derivado de emergencia al Hospital Pablo Acosta Ortiz en San Fernando de Apure. Sin embargo, el valioso tiempo perdido entre la falta de luz y la ausencia de un traslado médico adecuado le costó caro: los especialistas no pudieron salvarle la extremidad y el ciudadano sufrió la amputación de su pie.

Comunidades de la zona claman justicia y denuncian indignadas que la negligencia estatal, los apagones criminales y la falta de insumos básicos siguen cobrando extremidades y vidas de inocentes en el interior del país.



