El tumultuoso proceso de expropiación que el fallecido Hugo Chávez puso en marcha en Venezuela en 2008 sobre la empresa siderúrgica Sidor –por entonces en manos de la argentina Techint– abrió un capítulo en la trama de los Cuadernos de las Coimas que ayer volvió a irrumpir en pleno juicio oral.
Al frente de las complejas negociaciones entre el gobierno de Caracas y la empresa Techint estuvo, entre otros, el ingeniero argentino Pablo Daniel Brizzio, que hasta hoy es empleado de la compañía y fue llamado a testificar por la fiscalía.
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Brizzio ratificó ante el Tribunal Oral 7 lo que dijo en su primera intervención en el expediente, en 2019, cuando señaló que, en medio del conflicto que se generó entre la empresa y el gobierno venezolano, que por momentos habría puesto en riesgo el regreso de los trabajadores argentinos al país, fue clave la intermediación de un funcionario del gobierno kirchnerista para destrabar el conflicto.
Se trata de José Olazagasti, secretario privado del entonces ministro de Planificación Julio De Vido. El testigo dijo que el funcionario estuvo al frente de gestiones para encauzar el regreso de trabajadores argentinos de Sidor al país.
La inter vención de Olazagasti habría sido en contraprestación a entregas de dinero realizadas por Techint a funcionarios del kirchnerismo, pagos que fueron admitidos por la propia empresa y juzgados en un proceso distinto al del juicio por los cuadernos de las coimas, que acabó con sobreseimientos.
En la audiencia, Brizzio reconoció la intermediación de Olazagasti, pero negó que este le hubiera exigido pagos.
La Nación.-




