Keiko Fujimori juró este martes como presidenta de Perú y se convirtió en la novena persona en ocupar la Presidencia en la última década, además de ser la primera mujer elegida por voto popular para gobernar el país.
La ceremonia de investidura se realizó en el Congreso peruano y contó con la presencia de varios mandatarios de la región, entre ellos el presidente argentino, Javier Milei.
Durante su juramento, Fujimori aseguró que gobernará respetando la Constitución y priorizando la seguridad y la unidad nacional.
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«Juro que cumpliré y haré cumplir la Constitución Política y las leyes del Perú. Velaré por la integridad física y moral de todos los peruanos, en especial de quienes han sido históricamente postergados. Trabajaré por un país seguro, próspero y unido», expresó.
La dirigente de derecha, de 51 años e hija del expresidente Alberto Fujimori, llegó al poder en su cuarto intento presidencial, exactamente 36 años después de que su padre asumiera la Presidencia, el 28 de julio de 1990.
Su principal reto será garantizar la gobernabilidad en un país que ha atravesado una profunda crisis política y donde ocho presidentes ocuparon el cargo en los últimos diez años, además de enfrentar el avance de la inseguridad y el crimen organizado.
Un gobierno con fuerte respaldo en el Congreso
Keiko Fujimori inicia su mandato con una ventaja política que no tuvieron sus antecesores: un importante nivel de influencia en el Congreso, que desde este período vuelve a funcionar bajo un sistema bicameral.
Según el analista político peruano David Rivera, Fujimori llega al poder con un amplio margen de maniobra institucional.
«Desde que su padre dejó el poder en el año 2000, es la presidenta con mayor poder en el Perú», afirmó en declaraciones a TN.
Rivera explicó que el oficialismo cuenta con mayoría en el Senado y, además, posee una fuerte influencia sobre distintos organismos del sistema judicial, como el Tribunal Constitucional, la Junta Nacional de Justicia y el Ministerio Público.
No obstante, señaló que la oposición mantiene mayoría en la Cámara de Diputados, lo que podría convertirse en el principal espacio de negociación y control sobre el nuevo gobierno.
Aun así, Fujimori dispone de los votos necesarios en el Parlamento para bloquear cualquier intento de destitución, un escenario que provocó la caída de varios mandatarios en los últimos años.
Seguridad y economía, entre las principales prioridades
Más allá de la gobernabilidad, uno de los mayores desafíos de la nueva administración será combatir la creciente inseguridad ciudadana.
El crimen organizado, las extorsiones, los homicidios y la violencia se han convertido en una de las principales preocupaciones de la población peruana.
Solo entre agosto de 2024 y mayo de 2026, las extorsiones contra conductores del transporte público dejaron 152 asesinatos en Lima y la vecina provincia del Callao.
Frente a este panorama, Fujimori prometió aplicar una política de «mano dura» para recuperar el orden en el país.
Entre sus propuestas figura la construcción de al menos cinco cárceles, incluida una prisión de máxima seguridad inspirada en el modelo implementado por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele.
En materia económica, la nueva mandataria también deberá fortalecer las cuentas públicas, contener el crecimiento del gasto estatal y generar condiciones que incentiven la inversión extranjera, pese a que Perú mantiene estabilidad macroeconómica.
La amenaza del fenómeno de El Niño
Otro de los desafíos que deberá afrontar el nuevo gobierno será el posible impacto del fenómeno de El Niño.
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Especialistas advierten que el aumento de la temperatura del océano Pacífico podría provocar intensas lluvias, inundaciones y otros eventos climáticos extremos en las zonas costeras hacia finales de año, con consecuencias que podrían ser inéditas para el país.
Con Información de TN.-




