El Tribunal Oral de Talca, en la Región del Maule, condenó a cadena perpetua al ciudadano venezolano Diego Figueroa, de 34 años de edad, tras declararlo culpable de los delitos de robo con homicidio consumado e incendio intencional en grado de frustración, según informó el Diario Talca.
La sentencia fue dictada por los jueces Wilfredo Urrutia, Cecilia Díaz y Cristian Barrientos, quienes además impusieron una pena adicional de cuatro años de prisión por el delito de incendio.
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El crimen ocurrió durante un presunto encuentro sexual
El fiscal jefe de Talca, Héctor de la Fuente, explicó que los hechos ocurrieron el 22 de mayo de 2024 en una vivienda de dos pisos ubicada en la intersección de las calles 4 Norte y 32 Oriente, en la Villa Alonso de Ercilla.
La investigación comenzó luego de que Bomberos de Talca controlaran un incendio en el inmueble. Tras extinguir las llamas, las autoridades hallaron en el primer piso el cuerpo calcinado de Luis Eduardo Neculman Licancura, de 57 años, quien fue trasladado al Servicio Médico Legal (SML) para la autopsia correspondiente.
Días después, familiares de la víctima denunciaron movimientos bancarios irregulares en su cuenta, desde la cual se realizaron transferencias por un total de 700.000 pesos chilenos a favor de un tercero. También reportaron el robo de un computador y varias prendas de vestir, bienes valorados en aproximadamente 1,5 millones de pesos chilenos.
Las pesquisas permitieron identificar a Diego Figueroa como el destinatario de las transferencias. Además, los investigadores detectaron que el acusado ofrecía en redes sociales un computador con características similares al que había sido sustraído de la vivienda. De acuerdo con la investigación, el homicidio y el robo habrían ocurrido durante un presunto encuentro sexual entre la víctima y el condenado.
Una segunda autopsia reveló la causa de muerte
Ante las dudas surgidas durante la investigación, el Ministerio Público ordenó dos líneas de trabajo: la Brigada de Homicidios de la Policía de Investigaciones (PDI) centró sus diligencias en el principal sospechoso, mientras que el Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar) analizó la escena del crimen y el origen del incendio.
Posteriormente, el cuerpo de la víctima fue exhumado para practicar una segunda autopsia, realizada por la médico forense Vivian Bustos. El examen determinó que Luis Eduardo Neculman Licancura murió por asfixia por estrangulamiento y que su cuerpo fue incendiado después de su fallecimiento.

Los peritajes también concluyeron que el incendio fue provocado de manera intencional y que en la vivienda existían evidencias de la presencia de otra persona además de la víctima.
Cámaras de seguridad fueron clave en la investigación
Las imágenes captadas por cámaras de seguridad permitieron a la PDI ubicar el vehículo utilizado por el acusado estacionado frente a la vivienda antes y después del incendio, lo que fortaleció la investigación en su contra.
Con estas pruebas, Diego Figueroa, propietario de un restaurante, fue detenido en marzo de 2025 por orden judicial y quedó en prisión preventiva mientras avanzaba el proceso penal.
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Tras el juicio, el Tribunal Oral de Talca lo condenó a presidio perpetuo simple por el delito de robo con homicidio y a cuatro años de prisión por incendio intencional en grado de frustración. La defensa del condenado aún puede presentar un recurso de nulidad ante un tribunal superior dentro del plazo establecido por la legislación chilena.
Con Información de diarioversionfinal.com.-




