El dólar oficial continúa su escalada durante julio y alcanza los valores más altos desde noviembre de 2025, tras la fuerte alza registrada en junio. Este jueves, el tipo de cambio mayorista cotiza en $1.491, mientras que el minorista del Banco Nación abre en $1.510.
El alza se produce luego de que el dólar oficial registrara en junio su mayor incremento mensual del año, cercano al 5%, reavivando las expectativas sobre la evolución del mercado cambiario durante el segundo semestre.
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Pese a este escenario, el mercado continúa proyectando un ajuste gradual del tipo de cambio y no una devaluación brusca. Los contratos de dólar futuro estiman que el mayorista cerrará diciembre en torno a los $1.655, un valor que todavía se ubica por debajo del techo de la banda cambiaria vigente.
Mientras tanto, los inversores siguen de cerca las señales del Banco Central (BCRA), que en las últimas semanas habría intervenido en el mercado de futuros y colocado instrumentos dollar linked con el objetivo de contener las expectativas de devaluación y evitar movimientos abruptos del dólar, en un contexto en el que el Gobierno busca sostener la desaceleración de la inflación.
El analista de Adcap Grupo Financiero, Roberto Geretto, señaló que el BCRA retomó las intervenciones en el mercado de futuros luego de reducir significativamente su posición vendida. Según explicó, esa estrategia, sumada a la emisión de bonos dollar linked, apunta a ofrecer cobertura cambiaria y moderar la volatilidad.
«La clave será encontrar un equilibrio entre un dólar que no quede demasiado atrasado para permitir acumular reservas, pero que tampoco se adelante al punto de complicar el proceso de desinflación», afirmó el especialista.
En las mesas de dinero también crece la percepción de que el Gobierno se sentiría cómodo con un tipo de cambio algo superior al observado durante el primer semestre, aunque todavía lejos del límite de la banda cambiaria.
Qué explica el alza del dólar
Los analistas atribuyen el cambio de tendencia a una combinación de factores locales e internacionales. Entre ellos se destaca la reducción de la oferta de divisas tras el fin de la liquidación de la cosecha gruesa, uno de los principales factores que había contribuido a la estabilidad cambiaria durante los primeros meses del año.
A nivel internacional, el fortalecimiento del dólar, impulsado por una política monetaria más restrictiva de la Reserva Federal de Estados Unidos, también ejerce presión sobre las monedas de los mercados emergentes, incluida la argentina.
En el plano local, el reacomodamiento de la liquidez en pesos luego de las operaciones de absorción realizadas por el Banco Central durante junio modificó parcialmente la dinámica del mercado cambiario.
El economista Gustavo Ber consideró que el dólar «podría experimentar otro reacomodamiento, aunque no mucho más allá de los $1.500 durante julio», en línea con la estrategia oficial de mantener un ritmo de depreciación compatible con la desaceleración de la inflación.
Las expectativas reflejadas en el mercado de futuros también apuntan a un sendero de alzas moderadas, con un dólar mayorista que se ubicaría entre $1.650 y $1.660 hacia fines de 2026.
El foco está puesto en el segundo semestre
Con una menor oferta de dólares provenientes del sector agroexportador, la evolución de la demanda de divisas y la estrategia de intervención del Banco Central serán los principales factores que seguirá el mercado en las próximas semanas.
Los inversores intentarán determinar si el alza del tipo de cambio iniciada en junio responde únicamente a una corrección tras varios meses de relativa estabilidad o si marca el comienzo de una nueva etapa de mayor volatilidad cambiaria.
Con Información de ambito.com.-




