La leve reducción del desempleo en Argentina no logra ocultar un fenómeno que avanza con fuerza: el crecimiento de la informalidad laboral. Esta realidad impacta tanto a los trabajadores argentinos como a miles de venezolanos que residen en el país y que, en muchos casos, han encontrado en las plataformas digitales, el trabajo independiente y las ocupaciones informales una alternativa para generar ingresos.
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Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la tasa de desempleo se ubicó en 7,8% durante el primer trimestre de 2026, apenas 0,1 puntos porcentuales por debajo del mismo período del año anterior. Sin embargo, detrás de esa aparente estabilidad se esconde un deterioro en la calidad del empleo.
El organismo informó que unas 1,7 millones de personas se encuentran desocupadas. Además, la cantidad de desempleados aumentó en 81.074 personas en comparación con el trimestre anterior y en 15.343 frente al mismo período de 2025.
En paralelo, la informalidad laboral alcanzó al 44,2% de los trabajadores ocupados, con un incremento interanual de 2,2 puntos porcentuales. Mientras el empleo registrado perdió 32.211 puestos respecto al año pasado, las ocupaciones informales sumaron 403.758 personas.

El fenómeno se extiende a todo el país, aunque presenta una mayor concentración en los principales centros urbanos y en regiones con una fuerte presencia de actividades industriales y petroleras. El mapa laboral muestra que Buenos Aires, Córdoba y Santa Cruz encabezan los niveles de desocupación.
En la Patagonia, la transición desde los yacimientos convencionales hacia la explotación no convencional de Vaca Muerta ha generado un impacto significativo en el mercado de trabajo. Provincias tradicionalmente petroleras como Santa Cruz y Chubut no han logrado compensar la pérdida de empleos formales con nuevas incorporaciones, lo que ha profundizado la incertidumbre laboral en la región.
La especialista y cofundadora de Workana, Eliana Bracciaforte, advirtió que muchas personas ya no consiguen cubrir sus necesidades básicas con un único empleo formal. Según explicó, el salario promedio del sector privado registrado ronda los 1.800.000 pesos, aunque numerosos trabajadores perciben alrededor de 600.000 pesos por jornadas de ocho o nueve horas.
Ante esta situación, el pluriempleo se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente. Muchas personas recurren a trabajos adicionales, como el transporte de pasajeros o las entregas a domicilio mediante aplicaciones, para complementar sus ingresos, una dinámica que se repite tanto en el sector formal como en el informal.
Bracciaforte señaló además que la reciente reforma laboral no ha logrado revertir el deterioro del mercado de trabajo ni incentivar nuevas contrataciones. Según indicó, empresarios y emprendedores continúan mostrando cautela al momento de incorporar personal.

Pese a que el número total de personas ocupadas se mantiene relativamente estable, el INDEC detectó que más integrantes de los hogares están ingresando al mercado laboral para compensar la insuficiencia de los ingresos familiares.
La metodología del organismo considera ocupada a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora durante la última semana. Este criterio también refleja el creciente peso de las aplicaciones de transporte y reparto, que permiten a miles de personas acceder a empleos eventuales o generar ingresos adicionales mediante actividades informales.
En este contexto, las plataformas digitales han transformado el mercado laboral. Su principal atractivo radica en la facilidad de acceso y la flexibilidad, ya que muchas personas pueden comenzar a trabajar poco tiempo después de registrarse.
La especialista diferenció, además, el trabajo informal tradicional de las nuevas modalidades vinculadas a las plataformas. Explicó que muchas de estas empresas exigen a los trabajadores inscribirse como monotributistas para prestar servicios, aunque la responsabilidad de facturar y cumplir con las obligaciones tributarias recae en cada persona.
No obstante, Bracciaforte advirtió que quienes ingresan al universo informal, ya sea a través de plataformas o de actividades tradicionales, generalmente perciben ingresos inferiores a los de los trabajadores registrados.
La inteligencia artificial y la automatización también comienzan a influir en las decisiones de contratación. Aunque su impacto todavía no se refleja plenamente en el mercado laboral argentino, algunas empresas y nuevos emprendimientos están retrasando la incorporación de personal ante la posibilidad de automatizar determinadas tareas.
La especialista alertó que la velocidad de estos cambios tecnológicos supera la capacidad de adaptación de la sociedad y de las políticas públicas, generando nuevas incertidumbres sobre el futuro del empleo.
El informe también evidencia profundas desigualdades en el acceso al trabajo formal y de calidad. Bracciaforte señaló que solo una parte reducida de la población tiene la posibilidad de completar estudios superiores y acceder a empleos acordes con su formación y expectativas profesionales.
La brecha de género sigue siendo otro de los desafíos del mercado laboral argentino. La tasa de desempleo entre las mujeres alcanza el 8,3%, por encima del 7,4% registrado entre los hombres, lo que demuestra que el deterioro de las condiciones de trabajo golpea con mayor fuerza a los sectores más vulnerables.
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Finalmente, la especialista advirtió sobre la ausencia de políticas estratégicas que permitan vincular la generación de divisas con la creación de empleo de calidad y consideró que el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial y la automatización en el futuro del trabajo aún no ocupa un lugar central en la agenda pública del país.
Con Información de Infobae.-




