La incertidumbre económica y el retraso en los pagos salariales mantienen en una situación crítica a Guillermo Castro, un trabajador venezolano de la Subgerencia de Serenazgo de la Gerencia de Seguridad Ciudadana de la Municipalidad de Chorrillos, en Perú, quien denuncia que aún no ha recibido los salarios correspondientes a septiembre y octubre de 2025, una deuda que también afecta a otros compañeros.
Explicó que la falta de pago habría estado relacionada con presuntos problemas de corrupción y falta de presupuesto dentro de la municipalidad. Asegura que algunos empleados incluso siguen esperando el pago del mes de agosto del año pasado.
“Tuve que gastar todos mis ahorros para sobrevivir esos meses. Debía cubrir alquiler, servicios, transporte, comida y las necesidades de mi madre de 82 años y de mi hija de 9”, relató.
Según explicó, el monto adeudado ronda los mil dólares entre ambos meses, una cifra que aún no ha podido recuperar pese a los constantes reclamos realizados por diferentes vías administrativas.
Aunque posteriormente la municipalidad retomó los pagos, denuncia que estos continúan realizándose con retrasos considerables. Indicó que el salario correspondiente a marzo de 2026 fue depositado recién el pasado 22 de abril y que hasta la fecha todavía no ha cobrado el mes de abril.
La situación lo ha obligado a endeudarse para cubrir gastos básicos. “Pido dinero prestado para sobrevivir y cuando finalmente cobro debo devolverlo con intereses, lo que empeora cada vez más mi situación”, expresó.
Actualmente enfrenta el riesgo de desalojo debido a que no cuenta con el dinero necesario para cancelar el alquiler de su vivienda antes del próximo 15 de mayo. Según contó, la propietaria del inmueble ya le advirtió que iniciará acciones legales si no logra pagar a tiempo.
A esto se suma una delicada situación de salud. El trabajador necesita realizarse varios exámenes médicos, pero asegura que no tiene recursos para costearlos y que en el centro de salud público donde podrían practicárselos no cuentan con los reactivos necesarios.
Pese a la crisis, afirma que no ha renunciado a su cargo porque teme perder definitivamente el dinero adeudado. Además, señala que las opciones laborales en el sector privado ofrecen salarios considerablemente más bajos.
“En mi trabajo actual gano alrededor de 1.500 soles netos, mientras que en otros lugares apenas ofrecen el sueldo mínimo. Conseguir empleo siendo venezolano y con mi edad se ha vuelto muy difícil”, sostuvo.
El hombre también manifestó preocupación por las dificultades que enfrentan actualmente muchos migrantes venezolanos para alquilar viviendas y acceder a trabajos dignos en Perú, una situación que —asegura— se ha agravado en medio del contexto electoral.
Finalmente, explicó que ha intentado buscar apoyo en organizaciones que anteriormente asistían a migrantes, pero afirma que muchas de ellas se encuentran inactivas. También indicó que necesita culminar el proceso de regularización migratoria de su madre, trámite que quedó inconcluso luego de que una ONG dejara de brindarle apoyo.
“Estoy desesperado y ya no sé qué hacer”, concluyó.
Quienes puedan y deseen colaborar en Perú, pueden hacerlo a la cuenta:
PLIN 955361144
DALE 991498392
Ambos a nombre de Guillermo Alfredo Castro Pérez



