Samantha Marín, una joven trans de 27 años de edad, oriunda de Los Taques, estado Falcón (Venezuela), atraviesa una situación crítica tras perder su empleo en febrero y no recibir la liquidación correspondiente por parte de su empleador.
Marín informó que el pasado 7 de febrero quedó desvinculada de la empresa donde trabajaba en relación de dependencia y bajo condiciones formales. Sin embargo, asegura que, pese a haber iniciado los reclamos legales correspondientes, hasta la fecha no ha recibido una respuesta concreta por parte de la empresa, que únicamente le abonó los días trabajados de ese mes, sin efectuar la liquidación final.
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De acuerdo con la legislación laboral argentina, cuando un trabajador es despedido sin causa, el empleador debe abonar indemnización, incluyendo conceptos como antigüedad, preaviso y vacaciones proporcionales . En este caso, la situación continúa en proceso judicial.
A las dificultades laborales se suman factores personales y sociales. Samantha es una mujer trans migrante que reside en Argentina desde 2021, donde decidió iniciar su proceso de transición, situación que —según relata— no fue bien recibida por su entorno familiar, quedando sin una red de apoyo sólida.
“Conseguir trabajo muchas veces se vuelve más difícil”, expresó, al tiempo que señaló que esta condición ha impactado en sus oportunidades laborales.
Además, denunció inconvenientes con su situación migratoria, debido a que el salario declarado por su empleador (290.000 pesos) se encontraba por debajo del mínimo requerido (555.000 pesos), lo que le generó problemas con su residencia. Esta situación la obligó a inscribirse como monotributista, dejándola sin acceso al seguro de desempleo.
Tras varios meses de incertidumbre, Marín logró conseguir un nuevo empleo como ayudante de cocina en una panadería, aunque percibirá su primer salario recién el próximo 1 de junio. Mientras tanto, enfrenta una situación económica límite: acumula tres meses de alquiler adeudados y recibió un plazo de dos semanas para desalojar la vivienda que ocupa.
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Actualmente, sobrevive gracias a asistencia alimentaria brindada por el municipio de Lomas de Zamora.
“Quiero aclarar que no es falta de voluntad, sino que realmente no conté con los medios para poder afrontar los pagos”, afirmó.
Samantha estudió gerontología en Venezuela y en Argentina se desempeñó como camarera antes de su situación actual. Hoy, su caso refleja las múltiples dificultades que enfrentan personas migrantes y del colectivo trans en contextos de vulnerabilidad laboral y social.
La joven solicita difusión de su situación y cualquier tipo de ayuda que pueda contribuir a atravesar este difícil momento.
CBU: 0000003100042571528747
Alias: sammymarin
A nombre de: Samuel Alejandro Flores Marín




