KQA.- Con apenas 23 años de edad, Gabriela Isabel Carbone Linárez comienza a construir su nombre dentro de la industria de la moda en Londres, una de las capitales creativas más exigentes del mundo. Su más reciente logro —formar parte de una producción publicada en la revista L’Officiel— marca un paso clave en su crecimiento profesional como asistente de fotografía.
Nacida en Turén, estado Portuguesa, Venezuela, Gabriela creció en un entorno familiar que define como cercano y lleno de valores. “Tuve la suerte de rodearme de mujeres fuertes y trabajadoras, y de hombres luchadores. Ese entorno influyó muchísimo en la persona que soy hoy”, recordó.
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Su historia migratoria comenzó temprano. A los 14 años de edad dejó su país para empezar desde cero en un contexto completamente distinto. “Fue un cambio grande: otro idioma, otra cultura. No fue fácil, pero fue un proceso que me formó muchísimo”, explicó. Adaptarse sin perder su esencia fue uno de los principales retos de ese camino.
Un paso firme en la moda internacional
El reciente proyecto con L’Officiel no solo representa una experiencia destacada en su carrera, sino también una confirmación personal. Gabriela llegó a esa oportunidad gracias a la iniciativa propia: “En esta industria es clave moverte, escribir, mostrar interés. No puedes esperar a que las oportunidades lleguen solas”.
Durante la producción trabajó como asistente de fotografía, colaborando en la organización del set, cuidando detalles técnicos y acompañando el flujo del shooting. Sin embargo, destacó que lo más valioso fue el aprendizaje constante.

“Trabajar en Londres dentro del mundo de la moda es muy dinámico. Es exigente, pero también muy inspirador”, señaló. Entre las lecciones más importantes, resaltó que el talento debe ir acompañado de disciplina, actitud e iniciativa.
Uno de los momentos más significativos para ella fue tomar conciencia de su lugar en la industria: “Me di cuenta de que sí pertenezco a este espacio, incluso estando en proceso de crecimiento”.
Una vocación artística en evolución
Aunque su camino en la fotografía comenzó en Londres, su vínculo con el arte viene desde la infancia. En Venezuela exploró distintas formas de expresión como la danza —que practicó durante casi una década—, el canto, el modelaje y el dibujo.
“La fotografía no apareció de la nada, fue el punto donde todo eso se unió”, explicó. Fue en Inglaterra donde encontró la oportunidad de desarrollarse en este campo y descubrir su forma de contar historias.

Su enfoque visual se define como emocional y cinematográfico: “No busco solo crear imágenes bonitas, sino imágenes que transmitan algo y conecten con quien las ve”.
Mirando hacia el futuro
Gabriela se encuentra en una etapa de construcción constante. Cada experiencia suma en un proceso que, aseguró, recién comienza.
“Estos logros me confirman que voy por el camino correcto, pero también me muestran todo lo que aún quiero aprender”, afirmó. Su objetivo es seguir creciendo dentro de la industria, participar en producciones que la reten y, al mismo tiempo, desarrollar proyectos propios que reflejen su identidad.
Un mensaje para quienes empiezan
A otros jóvenes migrantes que sueñan con abrirse camino en el mundo creativo, les deja un mensaje claro: “No esperen sentirse completamente listos para empezar. Muchas veces el camino se construye mientras avanzas”.
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Y resumió su presente en una frase que condensa su historia y aspiraciones:
“Estoy construyendo mi lugar en la industria sin perder de dónde vengo.”



