La Justicia Argentina allanó la Asociación de Anestesia Analgesia y Reanimación de Buenos Aires en el marco de la causa que investiga presuntas fiestas con drogas sustraídas del Hospital Italiano de Buenos Aires.
“El allanamiento nos tomó por sorpresa, pero somos los principales interesados en saber qué ocurrió. Apenas tuvimos conocimiento de los hechos, acudimos a la Justicia para realizar la denuncia”, explicó el abogado de la entidad, Eduardo Gerome.
En esa línea, remarcó que la asociación participa en el expediente en calidad de denunciante. “Se trata de una investigación judicial y, como parte denunciante, pondremos a disposición toda la documentación que sea requerida”, afirmó.
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Según indicó, el procedimiento busca principalmente actas y registros de reuniones mantenidas entre la institución y los profesionales involucrados. “Los únicos documentos que podrían encontrarse corresponden a reuniones realizadas en la asociación; no se investigan aspectos de la vida privada de los profesionales”, aclaró.
En paralelo, la investigación por la muerte del anestesista Alejandro Salazar permitió revelar una presunta trama de desvío de fármacos hospitalarios y su uso en fiestas clandestinas conocidas como “Propo fest”.
En ese contexto, la Justicia también ordenó allanamientos en los domicilios de Hernán Boveri y Delfina Lanusse, acusados de sustraer y distribuir propofol y fentanilo, dos anestésicos de uso estrictamente clínico.
Durante los operativos, la Policía secuestró ampollas de anestesia, jeringas, teléfonos móviles y computadoras. Ambos profesionales quedaron imputados en una causa que busca determinar cómo estos medicamentos salieron del Hospital Italiano y llegaron a manos de particulares.
El caso se originó en febrero, cuando Salazar —quien se desempeñaba como anestesiólogo de guardia en el Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y era exresidente del Hospital Rivadavia— fue hallado sin vida en su domicilio.
La autopsia determinó que falleció por una sobredosis de propofol y fentanilo. En el lugar, las autoridades encontraron medicamentos y una bomba de infusión, lo que encendió alertas dentro del sistema de salud.
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Las pericias establecieron que los fármacos utilizados por Salazar provenían del Hospital Italiano, donde se identificó a Boveri y Lanusse como presuntos responsables del desvío y distribución. Ambos ya no trabajan en la institución, que inició un sumario interno y presentó una denuncia ante la Justicia.
Con Información de TN.-




