El despegue está previsto para este miércoles 1 de abril, después de las 19:00 (hora de Argentina), desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, a bordo del Space Launch System (SLS), el cohete más potente desarrollado por la agencia. La misión contará con una tripulación integrada por Reid Wiseman (comandante), Victor Glover (piloto), Christina Koch (especialista de misión) y Jeremy Hansen, representante de la Agencia Espacial Canadiense, lo que refuerza el carácter internacional del programa.
Un satélite argentino será parte de la misión y refleja la participación del país en este proyecto global.
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En paralelo al avance tecnológico, el periodista Nelson Castro expuso dificultades organizativas y recortes presupuestarios que afectan la participación argentina. Según su reporte, los ingenieros responsables del desarrollo del satélite nacional no podrán acceder al área oficial del lanzamiento debido a problemas de acreditación y a una logística de prensa deficiente, atribuida a la reducción de personal especializado. Como consecuencia, deberán seguir el evento desde un espacio público.
La misión también contará con presencia argentina a través del satélite ATENEA, desarrollado por la CONAE junto a la empresa VENG S.A. y diversas instituciones científicas y académicas del país. Este microsatélite tendrá la tarea de medir radiación en órbitas profundas, evaluar componentes tecnológicos, recopilar datos de posicionamiento y validar sistemas de comunicación de largo alcance, aportando información clave para futuras misiones.
En este contexto, también sobresale el trabajo del ingeniero aeroespacial Pablo De León, nacido en Cañuelas, quien lidera programas vinculados al diseño de hábitats y trajes espaciales que permitirán a los astronautas desplazarse en la superficie de Marte, una pieza clave en los planes de exploración a largo plazo.

Desde el Gobierno encabezado por Javier Milei destacaron que la inclusión de ATENEA en Artemis II demuestra el alto nivel técnico y operativo de Argentina en el ámbito espacial, al cumplir con los estándares más exigentes de calidad y confiabilidad.
La última vez que el ser humano pisó la Luna fue el 14 de diciembre de 1972, durante el programa Apolo.
No obstante, el contexto general de la misión también evidencia tensiones internas dentro de la NASA. Los recortes presupuestarios responden, en parte, a la presión política de la administración de Donald Trump, que busca concretar el regreso de astronautas a la superficie lunar antes de 2028.
Más allá de estos inconvenientes, Artemis II cumple un rol estratégico dentro de un plan de largo plazo: no solo orbitar la Luna, sino sentar las bases para una presencia humana sostenida que permita avanzar hacia futuras misiones tripuladas a Marte. En este escenario de competencia global, especialmente con China, la cooperación internacional —con aportes de Canadá, Alemania y Argentina— resulta clave para el desarrollo del programa.
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Así, mientras la misión avanza con condiciones meteorológicas favorables y altas probabilidades de éxito, el satélite ATENEA y el trabajo de especialistas como Pablo De León posicionan a Argentina como un actor relevante en la nueva carrera espacial, aun cuando sus protagonistas deban seguir el lanzamiento fuera del centro espacial.
Con Información de TN.-




