En la ciudad de Cipolletti, al noroeste de la provincia de Río Negro, en la Patagonia argentina, un juez de Familia autorizó a dos adolescentes a suprimir su apellido paterno. Esta decisión se tomó luego de que el progenitor fuera condenado por un delito sexual cometido dentro del ámbito familiar.
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El origen del proceso
La situación se originó durante la etapa escolar de las jóvenes, quienes actualmente tienen 12 años de edad. Ambas manifestaron un profundo malestar cada vez que debían identificarse con el apellido de su progenitor. Esta incomodidad, persistente en ámbitos sociales y educativos, llevó a su madre a iniciar el trámite judicial para eliminar el apellido paterno y mantener únicamente el materno.
De acuerdo con la información del expediente judicial, el hombre fue condenado por agresión sexual agravada por el vínculo y la convivencia, un delito cuya víctima fue una hermana mayor de las adolescentes. Ante la gravedad de los hechos, el juzgado ya le había retirado la responsabilidad parental, al considerar que su conducta representaba un riesgo para la integridad psíquica y emocional de sus hijas.
La identidad como derecho
Con el avance del proceso, las propias jóvenes impulsaron la demanda. Explicaron que su apellido original dejó de ser un elemento neutral de identidad para convertirse en un recordatorio permanente del abuso y el abandono.
Durante el litigio intervinieron diversos organismos, entre ellos:
- La Defensoría de Menores.
- El Ministerio Público Fiscal.
- El Registro Civil.
- Equipos técnicos interdisciplinarios.
Los informes psicológicos y las valoraciones de las instituciones educativas coincidieron en señalar el impacto negativo que el apellido tenía sobre las menores. En la audiencia oficial, las adolescentes ratificaron su deseo de desvincularse legalmente de su padre.
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El fallo judicial
El Juzgado de Familia de Cipolletti fundamentó su decisión en el Código Civil y Comercial, el cual contempla la modificación del apellido cuando existen «justos motivos». En este caso, la justicia determinó que mantener el apellido paterno afectaba la salud emocional de las jóvenes, priorizando su bienestar y su derecho a una identidad que no esté ligada a una historia de agresión.
Con Información de TN.-




