Activistas venezolanos en Argentina realizaron este domingo en el Parque 3 de Febrero, frente al Rosedal de Palermo, la acción simbólica “La Mesa de los que Esperan”, una protesta pacífica para visibilizar la ausencia de más de mil presos políticos venezolanos que pasarán la Navidad lejos de sus familias y exigir su liberación inmediata.
La actividad formó parte de una jornada internacional que se desarrolló de manera simultánea en una decena de ciudades del mundo, como gesto colectivo de memoria, dignidad y denuncia frente a las graves violaciones de derechos humanos que persisten en Venezuela.
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Una mesa vacía, cartas, mensajes y silencios marcaron el encuentro, que buscó poner nombres y rostros a una ausencia que duele.
Elisa Trotta, secretaria general del Foro Argentino para la Defensa de la Democracia (FADD), sostuvo que la situación exige una respuesta firme de los Estados democráticos.
La presidenta de Alianza por Venezuela, Liset Luque, afirmó que la acción buscó interpelar a la sociedad y a la comunidad internacional. “La Mesa de los que Esperan es un recordatorio de que el régimen venezolano utiliza la persecución y la represión como herramienta de control político. No estamos hablando de cifras, sino de personas, de vidas suspendidas. La libertad es un derecho humano y no puede seguir siendo negociable”, dijo.
Por su parte, Liset Luque, presidenta de la ONG Alianza por Venezuela, afirmó que “esta mesa representa a miles de familias que hoy están incompletas. En Venezuela hay personas presas por pensar distinto, por protestar, por defender derechos, o por simplemente disentir. Mientras exista un solo preso político, la Navidad no puede ser plena”.
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Durante la actividad también tomó la palabra María Alexandra Gómez, pareja del gendarme argentino Nahuel Gallo, secuestrado en Venezuela desde hace más de un año, quien destacó el impacto humano de las detenciones arbitrarias.
“La ausencia se siente todos los días, pero en fechas como Navidad duele el doble. Detrás de cada preso político hay familias que esperan, que resisten y que no pierden la esperanza de volver a abrazarse”, dijo Gómez.
Prensa.-




