El endurecimiento de las sanciones y la mayor vigilancia de Estados Unidos sobre el gobierno de Nicolás Maduro han llevado a que buques petroquímicos venezolanos y embarcaciones vinculadas a Cuba eviten navegar por el Caribe, ante el temor de posibles incautaciones.
El investigador Jorge Piñón, del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, explicó al medio Diario de Cuba que, según los sistemas de rastreo marítimo, prácticamente toda la flota cubana permanece detenida en puertos o en aguas territoriales de la isla. Las únicas excepciones serían los buques Ocean Mariner y Eugenia Gas, que se encontraban en el complejo petroquímico de Pajaritos, en México, cargando crudo con destino a Cuba, informó Diario ABC.
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La tensión se intensificó la semana pasada tras la confiscación, por parte de Estados Unidos, del petrolero venezolano Skipper frente a las costas de Venezuela. La fiscal general Pam Bondi informó que la operación se ejecutó en cumplimiento de una orden judicial contra una embarcación utilizada para transportar petróleo sancionado procedente de Venezuela e Irán, presuntamente vinculada a redes que apoyan a la Guardia Revolucionaria iraní y al grupo Hizbolá.
A raíz de este episodio, la agencia Reuters reportó que al menos cuatro superpetroleros que tenían como destino Venezuela modificaron su rumbo para evitar riesgos similares.
La incautación dejó al descubierto una compleja red que conecta el crudo venezolano, el aparato militar cubano y una denominada “flota fantasma”, empleada por estructuras bajo sanciones internacionales. De acuerdo con la información disponible, el Skipper transportaba petróleo hacia Cuba, donde la empresa estatal Cubametales —controlada por el conglomerado militar Gaesa— tenía previsto revender el cargamento a intermediarios asiáticos.
Cubametales cuenta con una docena de embarcaciones, entre ellas Alicia, Delsa, Esperanza, Gloria C, Lourdes, LPG Emilia, María Cristina, Pastorita, Petion, Sandino y Vilma. A esta flota se suman otros buques que, si bien no operan bajo bandera cubana, estarían controlados de forma indirecta por entidades vinculadas a La Habana.
Desde 2019, Cubametales está sancionada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos por importar petróleo venezolano y, a cambio, brindar respaldo político y de seguridad al gobierno de Maduro. Washington también incluyó en su lista negra a varios buques asociados a la empresa, los cuales podrían ser incautados si operan fuera de aguas cubanas.
En este contexto, México enviará en los próximos días dos barcos con aproximadamente 80.000 barriles de combustible para aliviar la grave crisis energética que atraviesa la isla, marcada por apagones de hasta 20 horas diarias. El suministro llega en un momento en el que las exportaciones de Pdvsa están casi paralizadas y crece la incertidumbre sobre la capacidad de Venezuela para seguir abasteciendo a Cuba.
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Frente al deterioro del sistema eléctrico y la escasez de combustible importado, Nicolás Maduro solicitó recientemente apoyo a los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), con el objetivo de evitar un colapso energético en la isla.
Con Información de diarioversionfinal.com.-




